A Sara Sorribes (La Vall d’Uixó, 8 de octubre de 1996) se le pone «la piel de gallina» cuando piensa que en escasas horas estará compitiendo en la Caja Mágica. La tenista vallera, que llega al Mutua Madrid Open con el mejor ránking de su carrera (46ª), tomará parte por novena vez en su carrera en el torneo madrileño gracias a una wild card que ha recibido por parte de la organización tras su gran arranque de año. Todo tras ser cuartofinalista en Miami y Abu Dabi, y estrenar su palmarés con el título en Guadalajara (México).

«Se me pone la piel de gallina solo de pensar en el torneo. Es lo que me produce. No hay más torneos de mujeres en España. A mí me gustan mucho las emociones fuertes, sentir al público y aquí lo he sentido siempre mucho. Y tener la suerte de jugar con amigos y público te da ese plus», confiesa la vallera.

Crecimiento significativo

Superar la segunda ronda, a la que accedió en el 2018 y el 2019, es su techo y Sorribes aspira a conseguir sobrepasarlo en una temporada en la que ha seguido creciendo a pasos agigantados. Eso sí, la gesta no será nada fácil puesto que enfrente tendrá a la rumana Simona Halep, que ganó esta cita en el 2016 y el 2017 y que se considera prácticamente una jugadora local. Afronta esta edición como tercera cabeza de serie. «Competir el partido hasta el final depende mucho de la actitud y de las ganas de luchar, y eso lo tengo conmigo. En cuanto a ganar o cosas en las que entre el juego y la rival, ya no depende tanto o solo de mí. Es una gran jugadora y el partido es muy, muy difícil. Tengo que intentar tener la oportunidad y, si la tengo, intentar aprovecharla», asegura Sorribes, de 24 años, que se verá las caras con la tenista rumana por segunda vez en su carrera. En la anterior, en Roland Garros en el 2020, el triunfo fue para Halep. Por eso la vallera llega con ganas de revancha y convencida de, como mínimo, ponerle las cosas difíciles, ya que la principal presión es la que ella misma se pone tanto en los entrenamientos como en cada partido que juega.

"Se me pone la piel de gallina solo de pensar en el torneo. Es lo que me produce. No hay más torneos de mujeres en España"

«Antes que nada eso es algo muy bonito de tener. Y hay que llevarlo con naturalidad. Eso significa que el trabajo va dando sus frutos y hay que llevarlo con naturalidad. Me gusta disfrutar de cada momento y hay que dar a cada cosa su tiempo y su espacio y estar en el momento y compartir mucha cosas con tu equipo para dar más y te puedan ayudar», reconoce Sorribes.

Protocolos y público

Sometido a los requisitos sanitarios necesarios impuestos por la pandemia pero con público en las gradas. Así se producirá el regreso del tenis a Madrid después de dos años de parón provocados por la pandemia del covid.

Con las principales raquetas del mundo como reclamo, el movimiento vuelve dentro y fuera de la Caja Mágica durante casi dos semanas. No será la agitación de años anteriores, con alboroto en las taquillas exteriores y aglomeraciones en la entrada al recinto, colas en los accesos y permanente vaivén de gente en el interior. La toma de temperatura a la entrada está incluida en la rutina igual que el uso de mascarilla, obligatoria en todo momento. La distancia de seguridad es obligatoria, la desinfección de las zonas comunes será permanente. Todo bajo un estricto control por parte de la organización del torneo.

No llegará a la mitad del aforo la presencia de público en las pistas de la Caja Mágica. Casi 5.000 personas podrán acudir cada día, pero no más. Mientras, los jugadores y jugadoras vivirán el evento en su propia burbuja, similar a las de otras competiciones. Dispondrán de una zona particular, acotada al público y a los medios de comunicación para evitar contagios.