Óscar Whalley y Álvaro Campos han convertido al Castellón en el auténtico equipo parapenaltis de Segunda A. Ningún otro conjunto, de los otros 21 de LaLiga SmartBank, ha evitado que exactamente la mitad de los lanzamientos desde los once metros de los rivales hayan acabado en gol. El zaragozano ha detenido tres de los cuatro que le han tirado (un increíble 75% de efectividad), mientras que el valenciano contribuye con su uno de cuatro (25%).

La última de las penas máximas que no derivó en un gol en contra de los albinegros fue el pasado domingo, cuando Whalley evitó que el Tenerife (1-1), que ya estaba en inferioridad numérica, volviera a ponerse por delante en el marcador. Nono fue la última víctima del portero que llegó el verano pasado a Castalia, sin hacer demasiado ruido, desde el OFI Creta (primera división de Grecia), después de haber militado en el Zaragoza, Huesca y Sporting, así como en el fútbol danés (Aarhus, también de la máxima categoría).

Sinónimo de victoria

Jornadas atrás, tanto Alfredo Ortuño (Albacete) como Ale Díez (Las Palmas) ya se habían estrellado con este meta nacido en Zaragoza de padre británico y madre mexicana, en sendos encuentros que acabaron con victoria: 0-1 en el Carlos Belmonte y 4-0 en Castalia, respectivamente. De 27 años y con una fugaz aparición en la selección española sub-21, Whalley firmó hasta el 30 de junio del 2022.

Apuntar que el sportinguista Carlos Carmona también probó los reflejos de Campos, en otra tarde exitosa para los orelluts: 2-0 en el coliseo de la avenida Benicàssim.

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El principal adversario

También ha abortado hasta tres penas máximas Ander Cantero para el Lugo, aunque no con la misma efectividad del guardameta aragonés, que ha registrado esa cifra en los apenas cuatro lanzamientos sufridos, mientras que el cancerbero pamplonés, que llegó a debutar con el primer equipo del Villarreal en un encuentro de Copa del Rey, ha recibido 11 lanzamientos (27,2%, menos de la mitad del 75% de Whalley).