La gran duda en la alineación del Villarreal CF en la histórica final de Gdansk es Fernando Roig. Es muy probable que hasta Emery sacrificase alguna de sus piezas clave por ver a su presidente a pie de césped dando el último aliento a sus jugadores minutos antes de medirse al Manchester United. Y, sin duda, si existe una foto con la que la afición grogueta sueña no es otra que la de su presidente levantando la copa de la Europa League. Roig es mucho más que un presidente al uso de un club de fútbol. Es el alma, el corazón y forma parte del escudo del Villarreal. No se entiende la historia de este club humilde de cuna, pero grande de miras, sin nombrar a Fernando Roig, ahora en cuarentena por un contagio de covid-19.

Su salud es excelente, no en vano el presidente ya ha recibido las dos dosis de la vacuna que le fueron inyectadas dentro del turno correspondiente a su franja de edad, pero deberá esperar a dar negativo en el test. Todo indica que podrá estar en Gdansk dando aliento a sus jugadores.

El Villarreal jugará la final de la Europa League ante el Manchester United. Y en ese equipo de gala, en esa formación histórica para el recuerdo de muchas generaciones, tiene que estar Fernando Roig. Los groguets contra los diablos rojos. David contra Goliath. La aldea gala de Asterix y Obelix contra el imperio romano. El Villarreal contra el United. La il·lusió de tot un poble. El sueño de una ciudad, la grandeza de una provincia, el orgullo del fútbol español. Muchos millones de personas en el mundo estarán el miércoles con el Villarreal para que escriba una bonita historia.

El Villarreal ha experimentando un crecimiento acelerado en estos 24 años que usted lleva al frente del club y solo le faltaba el reconocimiento de esta final de Gdansk. ¿Creía que nunca llegaría este día? 

Es un hito muy importante para el club. Y es el premio a muchos años de trabajo y de lucha de mucha gente que merecía una alegría de este tipo. En esta edición de la Europa League participaron muchos clubs con historia y grandes presupuestos. Solamente dos han llegado a la final, uno es el Villarreal. Todos tienen que sentirse muy orgullosos. Sí, sí creía que iba a llegar, pero es cierto que nos ha costado. Espero lleguen más finales.

¿Se le resistía al Villarreal esta final después de cuatro semifinales europeas y una de Copa? ¿Se rompió el techo de cristal? 

No cambio mi discurso, porque sé de dónde venimos y siempre quiero que seamos un club humilde, porque es nuestra esencia. El título más grande que podemos tener es estar cada año en Primera División. Luego están otras metas como clasificarnos para una competición europea y ahora esta final. Tenemos un buen equipo que ha sabido competir y un entrenador con experiencia, pero con todo ello, es muy complicado alcanzar una final y más en un torneo con tantos grandes clubs como el Arsenal, Tottenham, Roma, Napoli, Benfica, PSV…

¿Sabe que hay mucha gente preocupada porque usted no pudiera estar en la final? 

Me gustaría ir a Gdansk y espero que al final pueda viajar. Todavía hay tiempo para que los test salgan negativos. Yo me encuentro muy bien de salud, pero debo cumplir los requisitos para viajar y dar negativo en el PCR.

La foto de Fernando Roig levantando la copa de la Europa League, sería el mejor recuerdo que usted podría tener y un regalo para la afición del Villarreal…

A Gdansk no vamos de fiesta, vamos a ganar y sé que en el vestuario existe una gran ilusión por traerse la copa a casa. Pero también es un día para disfrutar, pase lo que pase todos debemos estar muy orgullosos del equipo, del club, de la ciudad, de la provincia de Castellón… en definitiva del Villarreal. ¡Que no nos den por derrotados! Repito: vamos a salir a ganar, que nadie lo dude.

Usted siempre ha dicho que su gran satisfacción es que este Villarreal de una ciudad de 51.000 habitantes haya logrado ser un club que se autogestiona económicamente. ¿Se trata de un modelo de gestión a estudiar? 

Sí, estoy muy orgulloso de que el club se autofinancie. No depende de ningún súper patrocinio, ni de mecenazgo alguno, su funcionamiento es fruto de los ingresos de televisión, de la gestión, del trabajo con la cantera, en resumen, somos un club que se autofinancia y que posee una buena salud económica y un gran patrimonio.

El fútbol está atravesando un delicado momento por la pandemia, que ha dejado a los grandes clubs en una situación económica muy delicada. ¿Es el momento de que los clubs de LaLiga tengan que amoldar sus presupuestos al nuevo escenario? 

Es como en la economía, los impuestos no deben ser infinitos, ni todo se puede pagar con ellos, hay que amoldarse a los gastos. En el fútbol es similar, hay que pensar que los ingresos de televisión pueden ser insuficientes y se deben ajustar y equilibrar todos los gastos. El dinero de la televisión no es infinito y hay que estructurar y pensar bien cómo se gasta para no endeudarse.

¿El Villarreal también tiene que reducir sus presupuestos? 

Cuando descendimos de Primera, el consejero delegado ya tuvo que hacer muchos reajustes. Se vendieron jugadores y se amoldó la economía del club. Todo se hizo con cabeza y bien. Ahora estamos entre los siete clubs con más presupuesto de Primera, pero debemos pensar que el Villarreal no puede llegar a 200 millones de presupuestos, es más debemos estar en ciento y algo. No quiero que nadie se sienta molesto, pero todos deben ajustar sus gastos en consonancia con los ingresos.

¿Competir con grandes de Europa es un éxito del modelo de gestión del cerebro gris en la sombra del club? 

El éxito de la gestión es del consejero delegado. Fernando es quien trabaja, planifica y está en el día a día del club. Su labor es digna de mención, más porque como dices está en la sombra, pero el Villarreal es lo que es gracias a su gestión.

No solo en lo económico, en lo deportivo, pese a que al final se ha quedado séptimo en LaLiga, se ha formado una plantilla muy importante con un buen líder en el banquillo. 

Sí, tuvimos una racha de muchos empates y aquel gol que se invalidó a Raba ante el Betis, hubiera cambiado la clasificación, pero el Villarreal ha hecho una gran temporada, que todavía se puede redondear en Gdansk. También el consejero delegado tomó una decisión difícil con el cambio de Calleja, que se ha demostrado también en el Alavés que es un buen entrenador, y apostó por un hombre con experiencia y que es un trabajador incansable, que vive por y para el Villarreal como Emery. Por ello, gran parte del éxito es de Fernando, porque tomar decisiones y acertar no es fácil.

Y siguen trabajando y planificando. Nunca paran de trabajar. ¿Ya pensando también en el próximo proyecto? 

Nunca se puede parar, hay que estar siempre proyectando y preparando el futuro. Por supuesto que en el club ya lo están haciendo desde hace tiempo. Siempre lo digo y me repito: tendremos mejor equipo que el año pasado.

Ahora que hablamos del campo de fútbol, usted tiene en mente hace tiempo una reforma integral del estadio, que contempla cubrir la preferencia y acabar de acabar de cerrarlo totalmente. ¿En qué punto se encuentra esa idea? 

Depende de las cuatro o cinco casas que hay alrededor y que todavía no se han podido comprar. Un tasador las valoró y ofrecimos el doble de esa tasación, pero más no vamos a pagar. Cuando se adquieran esas propiedades, emprenderemos el proyecto integral del estadio. Al final es una cuestión más del Ayuntamiento para acabar de culminar un estadio que sería un punto de referencia para la ciudad de Vila-real. El proyecto quiere cubrir la preferencia todo lo que se pueda y acabar de completar el arco de las gradas. 

Me cuentan que usted tiene unas ganas locas de ver el estadio con público. ¿Pronto? 

El fútbol, como la sociedad, necesita volver a la normalidad. La gente tiene muchas ganas, y todos confiamos que con el ritmo de vacunación que llevamos podamos empezar la próxima temporada muy cerca de esa normalidad o ya en ella. Eso sí, no es un tema de deseos, sino de lo que marquen las autoridades sanitarias.

Por cierto, presidente, ¿qué me dice del ambiente mágico que se vivió en la Cerámica contra el Sevilla? ¡Una fiesta del fútbol con mayúsculas! Caras de felicidad, gente llorando de emoción… Usted no pudo estar pero sé que ya se lo han transmitido. 

Buff, si es verdad, lo tuve que ver en casa, pero fue muy bonito ver a la gente tan feliz, que lo vivió como una fiesta llena de reencuentros y emociones. Tenemos una afición muy especial por su forma de ser y yo me siento tremendamente orgulloso de ella.

En Londres le vi desde la tribuna y no paraba de recibir llamadas por todos los lados. De los cientos de mensajes que ha recibido, ¿qué recuerda en especial? 

Sí, es cierto que fueron muchos mensajes de alegría, es complicado destacar y no me gusta hacerlo, pero, por ejemplo, me viene a la cabeza, entre otros muchos, el de Santi Cazorla. Tengo que decir que yo los recibía pero iban dirigidos para todos nuestros aficionados y para todos los que, como digo siempre, piensan en groguet. Pero ojo, que todavía espero recibir más en Gdansk cuando ganemos la Europa League. Ya te contaré…

Y un desplazamiento que tendrá a más de dos mil aficionados amarillos en el campo. ¿Qué pena no pudieran ser más? 

Sí, la verdad es que estamos desbordados por las peticiones y es muy doloroso no poder atenderlas todas. Ahora confiamos en que todo vaya a irnos muy bien y que volvamos contentos.