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El Periódico Mediterráneo

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Motociclismo

Una moto de la UJI aspira a ganar el Mundial de ‘eléctricas’

Un grupo de estudiantes diseñará un proyecto conjunto con ADN cien por cien castellonense

Miembros del UJI Electric Racing Team posan con su moto tras la última edición del MotoStudent de este 2021. UJI Electric Racing Team

La Universidad Jaime I de Castellón tendrá representante en el MotoStudent del 2023. El UJI Electric Racing Team (UERT) ha empezado a preparar ya lo que será el proyecto de su participación en esta competición de motociclismo en la que compiten estudiantes de todo el mundo.

El UERT es un equipo de motociclismo formado por estudiantes de la Universitat Jaume I de Castelló. Su trabajo consiste en diseñar y fabricar las motocicletas con las que posteriormente correrán el MotoStudent, es un torneo de motociclismo entre estudiantes universitarios reconocido a nivel internacional que se realiza cada dos años en el circuito de Motorland Aragón. La competición se divide en dos categorías: MotoStudent Petrol, en la que corren vehículos con motor de combustión, y Full Electric, en la que participarán los miembros del UJI Electric Racing Team con una motocicleta de motor 100 % eléctrico.

Este grupo ya compitió en 2018 y 2021 (la edición de 2020 se vio aplazada durante un año por la pandemia de la COVID-19). El año pasado el confinamiento les interrumpió cuando se encontraban en fase de diseño. Sin embargo, sirviéndose de carpetas compartidas en la red y videollamadas consiguieron sacarlo adelante, y tras la desescalada llevaron a cabo la fase de construcción de forma presencial.

Datos de la motocicleta que presentaron al MotoStudent de este 2021. Mediterráneo

Para el MotoStudent de este 2021 construyeron una moto de 100 kg con un motor de 51 caballos que les permitía acelerar en 3’6 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 210 kilómetros por hora. Además, incluyeron un chasis basculante metalizado en aluminio sobre un subchasis multitubular hecho con tubos de acero. También fabricaron algunas piezas con una impresora 3D que reforzaron con fibra de carbono y fabricaron su propio carenado con fibra de vidrio, algo que les diferencia de otros muchos equipos y le da una estética propia a la moto.

El octavo puesto que lograron este año se suma al tercero conseguido en 2018. Con toda esta experiencia acumulada, en 2023 aspiran a poder levantar el título. Pau Hinojosa, jefe de equipo para este proyecto, admite que cuando comenzaron “no conocían los problemas ingenieriles que conlleva fabricar una moto”, pero “ya saben qué hacer”.

Aunque todavía no se conoce la fecha exacta, se espera que durante el primer trimestre del 2022 se abran las inscripciones para 2023. Una vez registrados se les explicará las reglas específicas para la motocicleta de este año y podrán empezar a diseñarla. Además, junto al propio vehículo, también deberán presentar una memoria que recoja el proceso teórico tras todo el trabajo de diseño y fabricación del vehículo.

Vías de ingresos

No obstante, para poder inscribirse primero deberán pagar una tasa de aproximadamente 3.000 euros. Los ingresos de este equipo proceden eminentemente de las ayudas y subvenciones para asociaciones que perciben por parte de la UJI e instituciones, así como de un crowdfunding que suelen abrir todos los años (si bien todavía no lo han hecho en este) y de sus patrocinadores. Estos no solo les dan apoyo económico, sino que en muchos casos también les fabrican las piezas más caras que ellos mismos han diseñado.

“Se mueven muchos miles de euros” explica el jefe del equipo, que cuenta como el apoyo de grandes empresas como Porcelanosa les da mayor credibilidad. En 2018, de hecho, tuvieron problemas a la hora de encontrar financiación por esta falta de confianza por parte de estas empresas.

Otro filón del que extraen financiación son las actividades que desempeñan. Aparte de los cursos formativos que llevan a cabo para dar a conocer el proyecto, también acuden a ferias del automóvil e impartan charlas en institutos y cursos sobre programas ingenieriles. Todo ello se enmarca en otro de los fines de la asociación: la divulgación científica.  

Sus miembros

El UJI Electric Racing Team cuenta con un equipo de 30 personas, casi el doble que en el proyecto anterior (16). A lo largo del curso han hecho charlas y organizado eventos para darse a conocer a la comunidad universitaria. Gracias a ello han tenido hasta 100 candidatos entre los que escogieron mediante entrevistas a los 24 que han pasado a formar parte del grupo. En cambio, “siempre se puede entrar una persona en cualquier momento”, afirma Hinojosa. Del mismo modo, la gente del equipo que no pueda compaginarlo también puede hacerse a un lado cuando lo necesite.

A día de hoy el UERT lo componen estudiantes de carreras muy variadas. Si bien es cierto que más de la mitad del equipo está cursando una ingeniería (5 de eléctrica, 10 de diseño industrial, 3 de mecánica, 4 de informática y uno de robótica), también tienen gente de finanzas, comunicación audiovisual o periodismo.

El equipo se divide en diversos departamentos que trabajan individualmente, pero también interactúan entre sí y conviven en el Espaitec de la UJI. Cuentan con un departamento eléctrico, de telemetría (para medir los datos de la moto en pista), de chasis, de carenado, diseño gráfico y comunicación. Este año también han incorporado un departamento que se encarga de hacer un documental que refleje todo el proceso y un departamento de diseño de boxes, que se encargue de diseñar este espacio para el momento de la carrera para dotar al equipo de un aire más profesional. “En este tipo de competiciones no basta con ser el mejor. Tienes que serlo y parecerlo”, asevera el jefe del equipo.

Otros retos

Aunque este equipo nació para competir en el MotoStudent, desde UJI Electric Racing Team no quieren que su moto corra solo una carrera. Por eso mismo, desde el equipo han alcanzado un acuerdo para correr durante tres años en el circuito de Imola. Allí han lucido su vehículo este año y esperan volver a hacerlo en 2022 y 2023.

El encargado de llevarla es Isidro Tarraso, el jefe de ingenieros que también es piloto. Durante los tres años que han competido el conductor que ha llevado la motocicleta ha sido un miembro del equipo que la ha fabricado, si bien es cierto que en otros equipos cuentan con un personaje específico para esta labor. En este caso, Tarraso cuenta con la experiencia de quien compite en el territorial valenciano.  

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