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Aniversario

Maradona: de la mitificación popular al enredo judicial sobre su muerte, abusos y herencia

El astro argentino, venerado por unos y demonizado por otros, ha dejado un puñado de litigios abiertos

Un mural en homenaje a Maradona.

Un mural en homenaje a Maradona.

El próximo 25 de noviembre se cumple un año de la muerte de Diego Armando Maradona. En estos 365 días se ha amplificado su reputación de santo laico en Argentina; han aparecido libros; Amazon ha empaquetado su vida en una serie y los tribunales trabajan para esclarecer su herencia –100 millones de dólares– y depurar responsabilidades del equipo médico que lo atendió. Pero también han surgido denuncias por estar involucrado en tráfico de personas y abusos sexuales durante su estancia en Cuba. Aquí repasamos su legado envenenado:

1. El culto al santo laico se desboca

El día que Diego Maradona vino al mundo –30 de octubre– y la fecha de su partida, 25 de noviembre, se han convertido en efemérides (casi religiosas) para Argentina. Semanas atrás se evocó con intensidad el día de su alumbramiento. Y no se espera otra cosa para el momento en que el reloj de los argentinos se detuvo. Casi todos pueden dar cuenta de qué estaban haciendo el momento en que escucharon la noticia, incluso aquellos descreídos y hartos de su omnipresencia.

Maradona significa demasiadas cosas a la vez en este país: ante todo, los días de una felicidad absoluta asociada al triunfo futbolístico y a un nombre propio, el suyo, que nunca más volvieron y se anhelan aun en el peor contexto social y económico como tabla de efímera salvación. Pero, a la vez, Diego ha sido una imagen permanente desde 1976, en las pantallas y paredes, en la vestimenta y los tatuajes.

Fue una figura que podía ser plebeya y a la vez aristocrática, rebelde y condescendiente, altruista y despilfarrador, con un pie en La Habana castrista y otro en Dubái, pero con el centro en una Argentina donde se ha erigido una iglesia maradoniana y se le ha dado el rango de deidad con botines de oro y, también, embarrados. Ha encarnado como nadie la grandeza y la miseria. El grado de devoción o desapego depende, por lo tanto, del Diego que se elija evocar.

Murió, lo que son las cosas, el 25-N, jornada que empezó denunciando las violencias sexistas y acabó enterrando entre elogios a un futbolista con un crudo historial de agresiones. En el culto maradoniano, sobre este asunto se pasa de puntillas. "Qué me importa lo que Maradona hizo con su vida, me importa lo que hizo con la mía", afirma el escritor y humorista Roberto Fontanarrosa.

Sobre la base de esa especie de sentido común, Gabriela Saidón acaba de publicar 'Superdios. La construcción de Maradona como santo laico'. "Es un santo global, indiscutible, a un tiempo Dios y superhéroe, y fue santificado en vida de maneras tan evidentes como inconscientes (tal como se difunde una religión: sin desenmascarar su proceso de simbolización)". ¿Hará milagros pronto?

2. Una serie amable de Amazon

"No tiene la condición psíquica para aguantar tanta responsabilidad", dijo alguna vez Pelé sobre el joven que desafiaba su trono. Algo de eso se cuenta en 'Maradona, sueño bendito', la serie de Alejandro Aimetta que ha presentado estos días la plataforma Amazon. Aimetta intentó compendiar una vida múltiple y de fuertes contrastes. Por momentos lo logra (el actor Juan Palomino tuvo que engordar ostensiblemente para representar al exjugador en los días de extravío, lujuria y cocaína que lo acercaron a la muerte, al cambiar el siglo).

La serie explica el cuento tradicional del niño que se supera a sí mismo y alcanza alturas inconcebibles para luego caer. Según el crítico de cine Diego Lerer, funciona a ratos y, en otros, es de lo más previsible. También manipula los hechos. El general Juan Perón, el mítico político argentino, fallece en 1969, es decir, seis años antes, para que su deceso se encadene con la iniciación futbolística del niño Maradona.

3. Libros para fanáticos que no se hacen preguntas

Pibe de oro, D10S, Diegol, Pelusa, Maradó, Barrillete cósmico, Cebollita, La Mano de Dios. El astro fue en vida una máquina interminable de narrativas. La muerte no ha hecho más que mantener su funcionamiento. Con 'Diego, nacido para molestar', el dibujante y escritor Miguel Repiso, más conocido como Rep, lo define como un personaje del "sistema" que, por su condición de rebelde, no nunca dejó de horadarlo. El libro recorre las zonas emblemáticas del mundo maradoniano, desde Buenos Aires a Nápoles, y pasa revista a todas las maneras que fue invocado por la música, la literatura y la política. "En el mundo, Maradona es más popular que Jesús y que los Beatles", dice Rep, recordando aquella expresión de John Lennon que le valió en 1966 casi la excomunión. El autor traza una curiosa línea paralela con Jorge Luis Borges: el escritor de 'El Alpeh' falleció en Suiza en coincidencia con la consagración del Diez en el Mundial de México. "Uno moría, el otro nacía para lo universal. Borges, Quino, Evita, el Che y el Papa serían los argentinos que completan ese Olimpo de conocimiento mundial".

Portadas de libros sobre Diego Armando Maradona.

'Rey de Fiorito', un libro de crónicas políticas y sociales que remite al barrio popular de la provincia de Buenos Aires donde se inició la leyenda, ha elegido también mostrar el lado más noble de un personaje opaco. Roberto Parrottino recuerda cómo Maradona, en el cénit napolitano, acudió en ayuda de Luca Quarto, un bebé de menos de 1 año que padecía una enfermedad maxilofacial y necesitaba ser operado de urgencia. Contra la prohibición del club, su emblema organizó un partido benéfico en un suburbio de la ciudad. Los compañeros del equipo lo acompañaron. Miles de personas siguieron el partido en esa cancha de tierra mojada por la lluvia. Maradona anotó dos goles; el segundo, una obra de arte que provocó la invasión del campo de juego. Para disputar el encuentro, Diego había pagado su seguro y el de sus compañeros: casi un millón de dólares, que le regalaría luego al padre del niño. En 2002, Quarto se encontró con su benefactor en la televisión italiana. Lo abrazó y lloró. "Estás hermoso, eh", le dijo el futbolista. 

El doctor Leopoldo Luciano, Mavys Álvarez Rego, el representante Matías Morla y Dalma y Gianinna, hijas de Maradona

4. Médicos bajo sospecha, trapos sucios de Cuba y líos de herencia

Diego vive en el corazón de millones, pero también en expedientes judiciales. Siete profesionales de la salud han sido imputados en una causa por presunto homicidio con dolo eventual del extinto jugador. La medida alcanza al neurocirujano y médico de cabecera del 10, Leopoldo Luciano Luque, y un equipo que incluye una psiquiatra, un psicólogo, una doctora y tres enfermeros que acompañaron al excampeón del mundo hasta el último suspiro.

A la vez, la cubana Mavys Álvarez Rego acaba de declarar ante un juez bonaerense en el marco de otra investigación que involucra al entorno de Maradona en sus días de estancia en La Habana, y que está relacionada con trata de personas, abuso sexual y suministro de estupefacientes. Álvarez Rego tenía 16 años cuando conoció al astro, hace dos décadas. Llegó a abandonar la isla con la autorización de Fidel Castro.

La marca Maradona es objeto de disputa entre el último apoderado del astro, Matías Morla, y las hijas que Diego tuvo con Claudia Villafañe, Dalma y Giannina. Morla, a su vez, ha denunciado a Mario Baudry, la pareja de Verónica Ojeda, madre del último hijo de Maradona, a quien representa, en el marco de otra disputa que tiene el dinero como trasfondo. La cantidad de dólares que ha dejado Diego a sus –por ahora– cinco hijos reconocidos y a sus hermanas es objeto de pleitos, investigaciones judiciales y, al mismo tiempo, un enorme culebrón. Se habla de hasta 100 millones de dólares. "Diego ganó mucha plata; el problema es que no la tiene Diego. Los justificantes de gasto no se presentaron, así que no sé si se la gastó o si se la gastaron o si está en algún lado. En manos de la justicia no hay nada", dijo Baudry.

Por lo pronto, el 19 de diciembre se subastarán parte de sus pertenencias: desde una casa donde vivieron los padres hasta coches de alta gama, camisetas, balones y otros objetos. En un país altamente empobrecido, no faltan personas dispuestas a pagar miles de dólares por tener un pedazo material de la vida más compleja jamás vivida en este país.

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