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VILLARREAL CF

LA OPINIÓN DE JOSÉ LUIS LIZARRAGA / El nivel de presión de jugar en el Villarreal CF

El presidente es quien marca el nivel de ambición de una plantilla diseñada para estar arriba

Roig y Unai Emery el día de la presentación del entrenador de Hondarribia en La Cerámica

"Soy el comandante del avión que les va a llevar a Vigo y tengo el orgullo de decirle que se lo he dicho a mi hijo y se ha emocionado. Soy de Tarragona y socio del Villarreal desde hace muchos años”. Así se dirigía el piloto del avión a la expedición del Submarino minutos antes de despegar desde el aeropuerto de Valencia rumbo a Vigo. No dejó de sorprender su espontaneidad que fue recibida con una ovación. Pude hablar con él unos minutos y le pregunté el motivo de su afición viviendo tan lejos de Vila-real y me contestó: «Me gusta su fútbol y lo percibo como el triunfo de la idea del Villarreal, un club modesto frente a los grandes. Siempre que me lo permite mi trabajo voy a Vila-real». Y me mostró la larga colección de carnets de abonado.

Hora y media después, en la puerta de llegadas ya en tierras gallegas, un nutrido grupo de aficionados esperaban a los jugadores del campeón de la Europa League y hasta los utilleros recibieron peticiones de selfis, incluso, en el hotel Pazo de los Escudos, muy alejado del centro de la ciudad, hacían guardia varias decenas de adolescentes –y otros no tanto-. El Villarreal posee una cuota de conocimiento muy elevada en todo el mundo, después de más de dos décadas en la élite, con una gran presencia en semifinales europeas y las dos últimas finales con United y Chelsea. Es uno de los clubs españoles más reconocidos.

Sí, pero no les voy a aburrir con la cantinela del club modesto de tantas y tantas veces. Ya he pasado capítulo. No en el sentido de humildad en los orígenes que debe estar siempre presente, pero sí en la exigencia que debe ser alta porque el club tiene una estructura súper profesional que va más allá del primer equipo. En el Villarreal trabaja bajo la dirección de Roig gente implicada y preparada desde el consejero delegado Negueroles, pasando por Federico Alcácer (director general), Juan Antón (internacional), Hernán Sanz (comunicación), Cristina Daudén (protocolo), Vicente Alpuente (instalaciones), Manuel Casarrubio (seguridad) y muchos más que no quiero olvidar porque la lista sería demasiado extensa. Y una plantilla que yo sitúo entre las cuatro mejores de LaLiga. Y eso conlleva una presión y cumplir objetivos. Lo recordaba Fernando Roig en el acto de la renovación de Yeremy Pino: “ahora hay que ganar partidos”. Sí, celebraremos la permanencia, pero también queremos ver al Villarreal, como mínimo, en puestos europeos. 

La inversión ha sido importante y el técnico y los jugadores deben saber dónde están y que Vila-real no es un sitio tranquilo donde no existe la presión mediática y todo es una balsa de aceite. No, no debería ser así. El Villarreal triplica el presupuesto de su Ayuntamiento y está en el top-5 de LaLiga. Ya no es solo el equipo de un pueblo de 52.000 habitantes. Es mucho más. Todo ha cambiado. En el vestuario convive Emery, un técnico laureado que ha pasado por clubs como PSG o Arsenal y futbolistas de primer nivel con experiencia y calidad. Incluso esa grandeza conlleva que más de la mitad de la plantilla tenga su residencia en Valencia. 

Y llega el Manchester, en plena crisis, con la destitución de su entrenador horas antes de jugar en el estado de la Cerámica, que estará abarrotado. Otra fiesta en la Cerámica en la Champions. Partidazo total. Pero los deberes también hay que hacerlos en la Liga y está costando mucho ganar los partidos. El equipo ha mejorado y una buena racha le llevará arriba. El técnico posee mimbres para formar dos equipos titulares, pese a que las bajas le han mermado en ataque. Pero todos tenemos que tener claro que LaLiga es el objetivo número 1 de este proyecto de autor con nombre propio: Fernando Roig. Y reconozco que me emocioné un poco cuando escuché el viernes a Jordi Gil. Si, el abonado de Tarragona que nos llevó en avión a Vigo. Son muchas experiencias como la de Jordi las que he vivido por el mundo. Hay que disfrutar, pero también ganar. Endavant!

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