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ADIÓS PREMATURO

Cuando el deportista se retira en la cima

El anuncio del adiós de Ashleigh Barty con solo 25 años y número uno del tenis femenino pone el foco en los atletas que un día decidieron arrojar la toalla en la cúspide de sus carreras, como Michael Jordan, Nico Rosberg o Casey Stoner

Ashleigh Barty, Michael Jordan o Nico Rosberg, tres deportistas que se retiraron en la cúspide.

Cinco días después de ganar el Mundial de Fórmula 1, Nico Rosberg se subió a un estrado de Abu Dabi para recoger el trofeo de campeón. Y en lugar de pronunciar un discurso azucarado de agradecimientos ilimitados, lo que dijo dejó a la parroquia boquiabierta: "Hoy es un día muy especial, recibir el trofeo esta noche es increíble. Pero también lo es por otra razón. Quiero aprovechar la oportunidad para anunciar que he decidido poner fin a mi carrera en la Fórmula 1 en este momento". La audiencia se quedó petrificada: "He escalado mi montaña, estoy en la cima, así que ya está bien. Durante 25 años mi sueño ha sido convertirme en campeón del mundo de Fórmula 1. Con trabajo, dolor y sacrificios ahora lo he conseguido". Y se fue. Con 31 años, una edad tierna para el ‘paddock’.

Suele causar cierto impacto que un deportista se retire cuando se encuentra en la cumbre de su carrera. Es lo que pasó con Rosberg en 2016. O lo que pasó este miércoles con la australiana Ashleigh Barty, número uno del tenis femenino de 25 años. No es lo normal. De hecho, raramente sucede que un atleta que ha dedicado años a cultivar con esfuerzo un talento natural decida colgar el cartelito de ‘The End’ con victorias frescas y una carrera aún por delante. Y, sin embargo, periódicamente surgen casos de atletas cansados de la presión de figurar en la cúspide, saturados mentalmente, o hartos del trabajo que requiere mantenerse en la brecha. 

El peso del deporte individual

Los casos más presentes en la memoria del aficionado serían el de Michael Jordan (30 años), Bjorn Borg (26 años), Ian Thorpe (24 años) o Casey Stoner (26 años). Tipos que se fueron siendo número uno. O casi. Luego, muchos de ellos regresaron. “I’m back”, proclamó Jordan año y medio después de su primera retirada (habrían dos más) en uno de los comunicados más escuetos y contundentes jamás divulgados. Él se fue en octubre de 1993, después de haber ganado tres anillos y de que asesinaran a su padre. 

Pero, ¿por qué se va un número uno tan pronto? Jordan tenía sus motivos, su tragedia, pero mucho baloncesto aún por dar. Ya se sabe que más adelante lograría otros tres anillos. Cada persona es un mundo. Suelen producirse estos abandonos prematuros con más frecuencia en deportistas individuales, sometidos a una presión que no pueden compartir, de entrenamientos largos y exigentes, obligados a rendir al máximo en todo momento. Casos como el de Eric Cantona, adiós con 31 años y recién ganada la quinta Premier, son raros. "Me voy en la cima", diría el petulante exjugador francés.

"Si eres muy bueno, ya no continúas por dinero, sino por una necesidad de batir récords, de trascender, y esa auto presión hay que saberla soportar"

Javier Duarte - Técnico de tenis

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"Estoy muy feliz y muy preparada para retirarme. Solo sé que para mí, como persona, es lo correcto”, expuso Barty, que se reconocía agotada, “sin el impulso físico ni las ganas emocionales” de continuar. Ese agotamiento y esa falta de motivación pueden llevar a los números uno a tirar la toalla. Se ve sobre todo, como se ha dicho, en deportes individuales como tenis o natación. Kim Clijsters, Michael Phelps o Matt Biondi se retiraron también una temporada a sus aposentos, por ejemplo.

Javier Duarte, que ha entrenado a muchas figuras del tenis mundial, observa que “cuando más arriba está un tenista, y debe valer para cualquier deportista, más presión tiene. Los entrenadores solemos decir a aquellos que insinúan cansancio que presión es el que curra de minero con cuatro hijos. Pero si eres muy bueno, ya no continúas por dinero, sino por una necesidad de batir récords, de trascender, y esa auto presión hay que saberla soportar”.

Tener un proyecto

Xesco Espar, exentrenador de balonmano y especialista en coaching, incide en esta idea de que muchos superdotados de deportes como el tenis empiezan muy jóvenes, con muchas horas de entrenamientos y viajes por todo el mundo constantes, y en las disciplinas individuales pueden derivar en un estrés que quema más. 

"Barty disocia la deportista y la persona. Y eso es importante, porque si no se hace, al retirarse desaparece la identidad. Y entonces les coge la depresión"

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Cree que un elemento crucial para dar eficazmente el paso de decir adiós, mencionado por Barty, es la separación entre deportista y persona. “Barty disocia la deportista y la persona. Y eso es importante, porque si no se hace, al retirarse desaparece la identidad. Y entonces les coge la depresión. En mi experiencia como coach le digo a menudo al atleta que 'el bueno eres tú como persona, no solo como deportista'. Cuando lo entiende, encara mejor el futuro”.

Espar puntualiza también que un deportista que se va con veintipocos años suele tener el futuro económico arreglado. Y subraya la importancia de disponer de un plan vital. “Barty parece tener un proyecto sobre lo que quiere hacer fuera del tenis. Si no lo tuviera, podría pasarle lo que a muchos otros, se hunden y acaban volviendo”. Y algunos regresos, no a todos, solo sirven para ensuciar la leyenda

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