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Motociclismo

Márquez y el temor a sufrir otra diplopía

El ocho veces campeón del mundo se golpeó en la cabeza en una caída menos fea que la de Indonesia, pero fue rápidamente chequeado por el doctor Charte

Marc Márquez.

Vivirá con ese temor toda su vida y carrera deportiva. Y no solo él, también su familia, su equipo, sus amigos, su fábrica, el campeonato. Es el único héroe que le queda al Mundial, precisamente por eso, porque pese a llevar los dos peores años de la vida de un deportista después de los ocho mejores, tras cientos de caídas (más de 125), múltiples fracturas, decenas de operaciones, un montón de rehabilitaciones y, sobre todo, cuatro episodios de diplopía (vista doble), sigue al pie del cañón, arriesga como nadie en una pista mojada, cristalina, resbaladiza, peligrosísima como la de Portimao del viernes y sábado y, llegado el momento crucial, la ‘quali’, hace de tripas corazón y protagoniza una de las vueltas más rápidas de todas, en plan, eso, héroe.

Y todo eso, todo, después de sufrir otra fea caída en la mañana de este sábado, en la que golpeó la pista con la cabeza y donde muchos, demasiados, sí, todos los nombrados anteriormente, temieron que, de nuevo, se reprodujese la diplopía, cosa que los doctores ni le desmintieron ni le confirmaron cuando él les hizo la consulta en su día. De momento, Marc Márquez Alentá, el héroe de muchos, el protagonista de buena parte de los mejores momentos de la última década, está intacto, con ganas de demostrar que sigue siendo el mejor cuando el cuerpo le acompaña y, sí, un candidato (más) al título de MotoGP.

"¿Qué día es hoy? ¿dónde estás? ¿qué curva era? ¿qué velocidad llevabas?", fueron, de sopetón, las preguntas del doctor Charte a Márquez

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Márquez se cayó por la mañana, se levantó, cogió la moto y llegó a su ‘boxe’. Y, nada más sentarse en su trono, hablar con su padre, con su ingeniero Santi Hernández y tranquilizar a Alberto Puig, el director deportivo del equipo Repsol Honda, recibió, de inmediato, la visita del doctor Ángel Charte, jefe de los servicios médicos del campeonato. “Me extrañó verle enseguida allí, junto a mí, aunque comprendí que era necesario y que está bien, muy bien, que el Mundial cree un protocolo de atención al piloto en cuanto sufre una caída”, contó MM93.

Respuestas inmediatas

Y el doctor Charte, viejo zorro, empezó a hacerle preguntas rápidas, cortas, directas, para saber si Marc sabía dónde estaba y qué le había pasado. “¿Dónde estás? ¿qué velocidad llevabas? ¿qué curva era? ¿qué día es hoy?...”, parece que fueron algunas de las preguntas y el líder de Honda respondió con rapidez, inmediatez y fluidez, sin problema alguno, por eso pudo seguir el entrenamiento aunque, como llovía, decidió solo volver a la pista en los últimos tres minutos para probar la salida.

Es evidente que la vida (profesional) de Marc Márquez Alentá ha cambiado mucho, aunque él se empeña de que siga siendo lo más parecida al MM93 que, en el 2019, lo ganó casi todo. El cambio más notable es este, el temor de que cualquier caída (bueno, no cualquiera, una contundente, un golpe en la cabeza) le provoque, de nuevo, una diplopía, aunque la última se curó rápidamente.

Diferente a Indonesia

“Ninguna caída es necesaria ni buena, por descontado, pero es evidente que la de hoy no es comparable ¡ni mucho menos! a la del ‘warm-up’ de Mandalika, en Indonesia”, comentó Márquez a El Periódico, en el ‘hospitality’ de su equipo. ¿Miedo a una nueva diplopía? “No, no, para nada. Cuando decidí volver en Austin, la primera pregunta que le hago al doctor Sánchez Dalmau, el hombre que mima mis ojos, antes de coger el avión fue saber qué podía pasarme si me volvía a caer. Y me dijo que existía riesgo, claro, pero en Austin este año, el año que viene, el otro y el otro, dependiendo de la caída y el golpe. No cambia nada y esa explicación me dio tranquilidad”.

Márquez reconoce que la caída de este sábado no tiene nada que ver con la de Indonesia. “Ha sido una caída normal, como si me hubiese golpeado un hombro o el codo. Me he golpeado, sí, en la cabeza, pero para eso llevo un buen casco (de la firma japonesa Shoei), para que me proteja bien y, de la manera que me he levantado, todo el mundo ha podido comprobar que no era igual que en Mandalika, donde me levanté mareado, muy mareado. Aquí, me he podido reincorporar sin problemas a la pista, coger mi moto y llegar al ‘boxe’”.

Queda mucho Mundial

Respecto a sus posibilidades en el Mundial, Márquez no quiere hacer pronóstico alguno como todos sus compañeros de parrilla. “Si tienes velocidad y te encuentras cómodo sobre la moto, tienes muchas más opciones en un campeonato incierto, pero los campeonatos son cada vez más largos, este año son 21 carreras, y hoy era muy fácil hacerse daño como se ha visto en la Q1, muchas caídas raras, y saltarse dos carreras seguidas es complicado”. “Nosotros”, terminó comentando Márquez a El Periódico, “aún no nos encontramos con la velocidad de salir a atacar, pero iremos tirando, paciencia y veremos si, poco a poco, vamos reconduciendo la situación”.

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