Estadio Soccer City de Johannesburgo, 11 de julio de 2010. La “roja” escribió una página de oro para la historia del fútbol español. Por fin ganaba el mundial. A los 116 minutos Iniesta marcó el gol frente a Holanda que daba la victoria a la Selección. España rugió al unísono y en Sudáfrica se coreaba el clásico «ES-PA-ÑA» y los tres zambombazos seguidos que Manolo le daba con la baqueta a su bombo y que acallaba incluso a las ensordecedoras vuvuzelas. Aquel bombo, icono de toda una afición unida, le puso la banda sonora a aquella victoria y a tantas que llegarían después, como la Eurocopa de 2012, cuando España goleó a Italia en Kiev, la capital de la ahora devastada Ucrania, donde ya no suena el bombo de Manolo sino las bombas de Putin, a quien, curiosamente, el propio Manolo rogó entre lágrimas a través de los medios, que le levantara el veto y pudiese acceder con su inseparable instrumento a los estadios rusos para animar desde la grada con su rítmico tamtam a la selección española en el Mundial de Rusia. 

Este bombo en concreto, que guardaba en casa con cariño y le ha acompañado durante algo más de quince años, que ha desfilado por los estadios de medio mundo animando a la afición, testigo de grandes victorias como el primer Mundial en 2010 o la Eurocopa de 2012, capítulos históricos del fútbol, llega a su última parada: Burriana. Manuel Cáceres Artesero, al que todos conocemos como Manolo el del Bombo, lo ha donado a Satine, patrocinador del C.D. Burriana, para que este equipo sienta de cerca un icono que representa tantos valores del deporte y les anime a su ansiado ascenso a tercera. 

Generosidad

La generosidad del carismático Manolo se ha hecho presente con este acto. Le ofrecieron mucho dinero por su bien más preciado, este bombo con el que España ganó el mundial, algunas ofertas muy suculentas que llegaron en un momento de necesidad para su propietario, pues con el inicio de la pandemia Manolo se vio obligado a traspasar su bar ubicado en los aledaños de Mestalla, en Valencia, ciudad en la que se afincó hace más de tres décadas este manchego de San Carlos del Valle. Pero como Dios aprieta pero no ahoga, al final no hubo necesidad ni de venderlo ni de subastarlo. “Lo regalo con todo mi corazón”, ha dicho. “Me desprendo de algo que me ha acompañado en una parte muy importante de mi vida, que ha viajado mucho conmigo, y me siento muy orgulloso de que esté en buenas manos. Y si hace falta, llegado el momento, acudiré a animar al C.D. Burriana en los partidos de ascenso y que puedan ganar”, expone Manolo. Tal es su entusiasmo, que en el momento de la entrega de su “media naranja” no ha dudado en ponerse la camiseta azul del equipo de fútbol del Burriana, así como su inseparable e inconfundible chapela con el rabo vestido de los colores patrios.

Durante su visita a Burriana cuenta numerosas anécdotas que ha tenido con este instrumento, del que no se ha separado nunca, incluso dormía junto a él en los hoteles. De ahí que lo ocurrido en 2018 supuso un gran disgusto para este valenciano de adopción, pues en un partido España y Colombia en Murcia, se lo robaron del maletero del coche cuando se había desplazado a la ciudad para animar en el encuentro amistoso. Todos los medios se hicieron eco de la noticia y finalmente un miembro de la Armada lo pudo recuperar en Madrid y entregarlo a la Policía, que se lo devolvió a su dueño. 

Así que después de tantas victorias junto a la Selección y algún que otro disgusto, este bombo de Manolo dejará de recorrer medio mundo para quedarse en Burriana. Merecido el descanso de este instrumento de percusión fabricado en Manises, como no podía ser de otra manera, cerca de casa, en el taller valenciano Luthiers NP Drums. Un bombo especial, pues se ha elaborado de una manera particular para que emita un sonido específico y se escuche bien en un estadio de fútbol, donde la acústica no es buena y hay ruido. Además, el diseño es propio, y junto al escudo de España, luce la leyenda: “Deporte sí, violencia no”. 

Para el C.D. Burriana será todo un orgullo que el bombo más famoso del fútbol suene en el Campo Municipal Juan Bautista Planelles Marco. Y que lo haga sonar el propio Manolo, todo un honor.