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Ciclismo

El Tourmalet: ¿alguien se imagina 668 días sin ver ganar a su equipo?

Entre las victorias de Ion Izagirre en Formigal y Marc Soler en Bilbao transcurrieron casi dos años en los que hasta cambió el color del cabello

Enric Mas, durante la ascensión de la Vuelta al Pico Jano. Movistar Team

668 días son muchos, demasiados, tanto que uno hasta se olvida de escribir una crónica que hable de éxito. Un cronista de fútbol, por citar un ejemplo, nunca se imaginaría estar casi dos largos años sin contar un triunfo del equipo al que sigue. Pues esto ha sucedido en el ciclismo y concretamente a victorias españolas en grandes vueltas; es decir, en el Tour, la Vuelta o el Giro. Fue un domingo 25 de octubre de 2020, el año en el que la ronda española se corrió en otoño por culpa del coronavirus, cuando Ion Izagirre se llevó la victoria en la estación de esquí de Formigal, en un día de perros parecido al que se vivió este jueves en el Pico Jano de Cantabria. Y, mucho, mucho tiempo después, casi como si se hubiese producido en otra galaxia, Marc Soler logró el triunfo en la Gran Vía de Bilbao.

En el mundo en estos casi dos largos años sin triunfos españoles han ocurrido muchas cosas. Todavía no se ha superado del todo la pandemia de covid, ha habido una guerra por culpa del absurdo de la condición humana y en lo deportivo algún equipo de fútbol aún no ha acabado de levantar cabeza.

Los boletines radiofónicos

La realidad es que una crisis de victorias tan larga jamás se había producido en un ciclismo español que ganaba en la carrera de casa, con fugas y algún favorito siempre luchando por la clasificación general. Hubo un tiempo en el que, de repente, y para cerrar los boletines radiofónicos, la tradición dicta que siempre se acabe hablando de deportes, sorprendía a media tarde la noticia de que un ciclista español, y en el mes de mayo, conseguía anotarse una etapa del Giro, la carrera de las tres que siempre pasaba más desapercibida en España. Y, por supuesto, al menos una fuga victoriosa despertaba al aficionado de la tradicional siesta del mes de julio y en el Tour.

Marc Soler, en la Gran Vía bilbaína, justificaba como motivo de esta sequía el hecho de que buena parte de los mejores corredores españoles se emplea como gregario al servicio de las principales figuras extranjeras. No le falta la razón, puesto que él mismo actuó como ayudante de Tadej Pogacar en el Tour. En el equipo Ineos encontramos varios ejemplos y hasta se vio el año pasado en la ronda italiana trabajar a Pello Bilbao, quizás el mejor cazador de etapas con el que cuenta ahora el ciclismo español, al servicio de Damiano Caruso cuando el corredor italiano aspiraba a la segunda plaza del Giro que finalmente consiguió.

La situación en el Tour

El Tour, ¡madre mía el Tour! qué losa. Ahí la situación todavía es peor puesto que hay que remontarse al año 2018, cuando nadie podía imaginar que una pandemia azotaría al mundo, para encontrar un triunfo español en los archivos de la carrera. Hasta hay alguien que escribió de aquella victoria con el cabello negro que ahora ha adquirido una tonalidad tirando a gris. En 2018, los Pogacar, Evenepoel, Ayuso o Carlos Rodríguez eran unos críos. No es que fueran con ruedines ni mucho menos, pero eran corredores que se movían por carreras de juveniles o hasta de categorías inferiores por edad mientras Omar Fraile levantaba los brazos en el aeródromo de Mende. ¡Hasta Enric Mas era una promesa!

Pues tan cierto como que este viernes sigue lloviendo en Cantabria, donde parece que de repente el verano se haya esfumado, nos hemos pasado 662 días sin ver a un corredor español triunfar en una carrera de tres semanas. Además, se ha producido en una época de escasa actividad vencedora en otras carreras importantes del calendario. Si se exceptúa la Itzulia, prueba en la que la nutrida representación vasca siempre se pone las pilas, los éxitos en carreras de primer nivel también provocan una preocupante escasez de victorias.

Por ejemplo, en la Volta hay que remontarse hasta 2018 para encontrar una victoria española, obra del de siempre, Alejandro Valverde, vencedor en 2018 y también en 2017, si bien es cierto que en 2020 se canceló la carrera catalana por culpa del confinamiento. Así que al igual que ha cambiado el tiempo en la Vuelta, ojalá la victoria de Soler en Bilbao sirva de señal para anunciar que el ciclismo español ha iniciado una nueva época, aunque sea con el cabello un poco más gris.

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