De la Serra d'Espadà y el Penyagolosa al Kilimanjaro, la aventura de Carla Ángel: «No dejas de pensar en lo afortunados que somos viviendo en el primer mundo»
La moncofina Carla Ángel Orosia, agente de Policía Local en Almassora, ha logrado hacer realidad uno de los mayores retos de su vida

Miguel Ángel Sánchez / Juan Francisco de la Ossa
Después de meses de preparación física y mental, la moncofina Carla Ángel Orosia, agente de Policía Local en Almassora, ha logrado hacer realidad uno de los mayores retos de su vida: alcanzar la cima del monte Kilimanjaro, en Tanzania. Una experiencia que, en sus propias palabras, ha sido «inolvidable», pero que no habría sido posible sin un proceso previo exhaustivo en el que la constancia y la fortaleza mental han jugado un papel determinante.
Orígenes
Todo comenzó en octubre del 2025, cuando la oenegé Juntos Mola Más organizó un viaje a esta zona de África y Carla no dudó ni un instante en aceptar el desafío. Desde ese momento inició un profundo proceso de mentalización, plenamente consciente de que el reto no sería sencillo. Ascender hasta los 5.895 metros de altitud implica enfrentarse a condiciones extremas donde el oxígeno escasea y cada paso exige un esfuerzo adicional.
«Comencé una preparación muy dura, porque hay que estar muy bien preparado para subir 5.895 metros, donde el oxígeno empieza a ser vital», señala. «Para ello también se necesita una preparación mental, porque es casi más primordial que la física», explica.
Primero, en las montañas de Castellón
Con el objetivo de aclimatar su cuerpo progresivamente, Carla diseñó un calendario específico de entrenamientos en altura. Recorrió numerosos picos de la Serra d’Espadà y ascendió al Penyagolosa, buscando adaptar su organismo a la exigencia que supondría el Kilimanjaro.
La preparación no solo incluyó rutas en condiciones favorables, sino también jornadas de lluvia, frío y viento, simulando así las circunstancias reales que encontraría durante los cinco intensos días de ascensión, cada vez a mayor altura y con el desgaste físico acumulándose progresivamente.

Carla Ángel, camino de la cima del Kilimanjaro, en Tanzania. / MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ
Ya en Tanzania
Desde el inicio de la subida, Carla estuvo acompañada por un sherpa, James, que supervisó constantemente su estado físico y de salud. A medida que aumentaba el nivel de esfuerzo, también se intensificaban los controles, garantizando que todo evolucionara correctamente. Este acompañamiento resultó fundamental para afrontar con seguridad cada etapa del recorrido hasta alcanzar la cima.
«Ha sido una experiencia muy positiva porque, con la fortaleza que he demostrado, me abre un abanico de ascensiones importantes, tanto a nivel nacional como en cualquier lugar del mundo», afirma Carla Ángel, convencida de que este logro no es un punto final, sino el comienzo de nuevos desafíos deportivos.
El otro foco del proyecto
Tras la ascensión y el posterior descenso, Carla y el grupo de integrantes de Juntos Mola Más realizaron una visita muy especial a la localidad de Mto wa Mbu. Allí acudieron al Home of Hope y Tumaini, centros educativos donde estudian alumnos con discapacidad. La oenegé, tras contactar con los responsables de ambos centros, entregó cereales y legumbres, productos de primera necesidad y de difícil acceso en la zona, aportando así un granito de arena a la comunidad.

La visita a una aldea de Tanzania, para llevar alimentos de primera necesidad de la mano de 'Juntos Mola Más'. / MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ
«La verdad es que conocer este mundo te deja marcado el sello de la subsistencia real y, al mismo tiempo, no dejas de pensar en lo afortunados que somos viviendo en el primer mundo», concluye Carla.
La aventura al Kilimanjaro ha sido mucho más que una ascensión: ha supuesto una lección de esfuerzo, superación y solidaridad, una experiencia que deja huella tanto en la cima alcanzada como en las personas conocidas durante el camino.
El homenaje en casa
Un éxito que ha tenido su posterior reconocimiento, de vuelta a Castellón.
La alcaldesa de Almassora, María Tormo, junto a la concejala de Seguridad Ciudadana, Silvana Rovira, y el intendente de la Policía Local, José Alós, ha recibido en la alcaldía a la agente Carla Ángel, tras haber logrado coronar el Kilimanjaro, el pico más alto de África con 5.895 metros de altitud, situado en Tanzania.
Durante el encuentro, la primera edila ha felicitado a la policía local por «su espíritu de superación, su disciplina y su enorme fortaleza física y mental», poniendo en valor el esfuerzo realizado durante meses para alcanzar este reto.

La moncofina Carla Ángel, en la recepción en el consistorio de Almassora. / AYUNTAMIENTO DE ALMASSORA
«Su hazaña simboliza el sacrificio, la constancia y la capacidad de superación que vemos cada día en nuestros agentes, pero también es un mensaje muy potente en la semana en la que celebramos el 8 de marzo», ha manifestado la alcaldesa. «Las mujeres no tenemos límites: somos capaces de lograr todo aquello que nos propongamos», ha subrayado Tormo.
La agente ha explicado de nuevo que ascender el Kilimanjaro ha sido «un reto personal de poner el cuerpo a una altura donde la dificultad física y mental hay que saber controlarlas para no decaer, del mismo modo que lo ponemos en práctica los policías en nuestro día a día».
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