FÚTBOL
El legado Gerland en la cantera del Bayern: del cigarrillo de Augenthaler al descaro de Karl
La cantera del Bayern ha ganado protagonismo con la aparición de nuevos talentos ahora que se ha retirado el gurú de la cantera muniquesa, Hermann Gerland

El canterano Lennart Karl, jugador del Bayern de Múnich, celebra el gol del triunfo ante Friburgo / RONALD WITTEK / EFE

El 22 de abril de 1987, Klaus Augenthaler marcó en propia puerta en el Bernabéu y vio la tarjeta roja en el minuto 30. El Bayern llegaba con una cómoda ventaja del Olímpico de Múnich (4-1), partido en el que Juanito fue expulsado por patear la cabeza de Lothar Matthäus. Augenthaler se marchó al vestuario: “Me duché un par de veces y me fumé un cigarrillo para calmar los nervios”. El Madrid solo tenía que marcar dos goles, pero aquella noche Jean-Marie Pfaff hizo el partido de su vida y los bávaros se clasificaron para la final, que perderían ante el Oporto de Futre y Madjer.
Gerland, el gurú de la cantera
En la década de los 90 Augenthaler debutó como entrenador del segundo equipo del Bayern y trabajó codo con codo con Hermann Gerland, ‘El Tigre’. Antiguo jugador que fue leyenda en el Bochum y que cambió la historia del Bayern tallando diamantes en su cantera como Lahm, Müller, Schweinsteiger, Badstuber o más recientemente Musiala. Gerland nació cuatro semanas antes de la final del Mundial de 1954. Mayor de cuatro hermanos en un asentamiento minero, su padre murió a los 39 años de un infarto y Hermann, de nueve, se hizo cargo de sus hermanos. “Éramos muy, muy pobres”, recuerda. En 30 años ha trabajado con Jupp Heynckes, Louis van Gaal, Pep Guardiola, Hansi Flick y Carlo Ancelotti.

Hermann Gerland celebra uan Bundesliga con el Bayern / Bayern
“Van Gaal me dijo que estaría conmigo seis semanas y que si no salía bien, me iría. Me pidió que escribiera tres frases de cada jugador. Luego me dijo que nunca había visto a nadie acertar tanto en sus apreciaciones”, desveló un día. Hermann, que se ha retirado recientemente, se declara “fanático del fútbol. Me encanta cuando el balón se juega hacia delante, los pases se hacen en carrera, las entradas son limpias y alguien se levanta cuando va al suelo. Eso es el fútbol”.
‘El Tigre’ sostiene que “hoy tenemos mejores campos, botas, balones, nutrición, instalaciones médicas... Pero antes jugábamos más situaciones de uno contra uno. Con niños de once años no tienes que inventar tácticas en la pizarra. Dales el balón”. Y resume su pensamiento en una frase: “Es fácil jugar, pero jugar fácil es muy difícil”. Gerland introdujo el método FUNiño en el campus del Bayern a mediados de los 90. El término, que viene de combinar 'fun' (diversión en inglés) y niño, es un sistema de formación de fútbol base desarrollada por el exjugador de hockey hierba Horst Wein (y su hijo Jorge Wein). Se juega en equipos reducidos (3x3) utilizando un terreno de juego de unos 25 a 30 metros de largo por 20 a 25 metros de ancho y cuatro porterías situadas a una distancia de unos 12-15 metros entre sí en cada línea de fondo. Esto permite a los niños cambiar el juego de una banda a otra, fomentando la amplitud y la visión periférica. No hay porteros fijos y todos los jugadores atacan y defienden.
Lo que obliga a los jugadores a decidir constantemente qué portería atacar o defender, desarrollando su “inteligencia de juego”. Método que ha triunfado en España y en Alemania, donde Gerland apostó por futbolistas con descaro y versatilidad como Philipp Lahm, del que dijo a su mujer Gudrun: “Tengo a alguien que tiene 15 años, pero juega como si tuviera 30. Si no llega a ser un superjugador, me haré entrenador de waterpolo”.
La nueva hornada del Bayern: Pavlovic, Bischof, Karl...
Hoy la cantera ha cambiado, pero los principios que sembró Gerland han arraigado. Martín Demichelis, el último verdugo del Madrid, entrenó al filial del Bayern y el turco Halil Altintop, gemelo del exmadridista Halmit, ha sido director deportivo del FC Bayern Campus. El club ha insistido a Kompany para que diese espacio a la cantera y esta temporada tiene más profundidad de plantilla. De su cantera han salido Pavlovic, Musiala (fichaje joven como Vinícius) y, sobre todo, Lennart Karl. Este joven de 18 años ya jugó en el Bernabéu siendo niño y su nombre se relacionó con el club blanco, pero detrás de esa historia turbia aparecen clubes asociados al Real Madrid y negociaciones poco claras que no se terminaron de cerrar. Pero él no lo olvida, como se desprende de unas declaraciones recientes en Alemania: “El Bayern es un club muy, muy grande. Es un sueño jugar aquí. Pero algún día definitivamente quiero fichar por el Real Madrid”.
El pasado fin de semana el Bayern remontó un partido ante el Friburgo en el último segundo tras ir perdiendo 2-0. Los dos goleadores fueron Tom Bischof, que marcó en el minuto 81 y el 92, y Karl, en el 99. Dos miembros de la ‘Uno-Connection’ a la que también pertenece Pavlovic. Se hacen llamar así porque prefieren jugar al ‘Uno’ (juego de cartas) que a la videoconsola. El gol de Karl fue el número 100 del Bayern en la Bundesliga este curso. Y Lennart comentó que en el Bayern impera una sensación de invencibilidad: “En el vestuario ya hemos hablado de que con esto podemos ganar a cualquier rival. Da igual si es la Bundesliga o la Champions League”. Es la cara del nuevo Bayern, el descaro hecho jugador. El legado de Gerland.
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