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Rodrigue Kwizera, el hombre que desafía, ya como español, a los hombres que han bajado de las dos horas en maratón

Entrevista al fondista del Facsa Playas de Castellón, una vez obtenida la carta de naturaleza por parte del Consejo de Ministros

Rodrigue Kwizera, el hombre que desafía, ya como español, a los hombres que han bajado de las dos horas en maratón

Erik Pradas

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Juan Francisco de la Ossa

Juan Francisco de la Ossa

Castellón

Rodrigue Kwizera (26 años) abre una nueva etapa en su carrera. El fondista nacido en Burundi ya es español por carta de naturaleza, una concesión aprobada por el Consejo de Ministros el 28 de abril. El trámite, amparado en las «circunstancias excepcionales» que recoge el real decreto, no solo resuelve una aspiración personal: incorpora al atletismo español a uno de los nombres más potentes del fondo mundial.

Hasta tal punto, que afirma no estar tan lejos del keniano Sabastian Sawe y el etíope Yomif Kejelcha, los dos primeros hombres en bajar de las dos horas en el maratón, en cuya distancia espera competir en 2027 el atleta del Facsa Playas de Castellón.

Orígenes

La nacionalización culmina un recorrido que empezó en 2019, cuando Kwizera llegó a España con 19 años. Primero se instaló en Alicante y después en Castellón, donde ha encontrado estabilidad deportiva en torno al laureado club provincial, a sus entrenadores y a un entorno que él mismo reconoce como decisivo, rodeado de su paisano Thierry Ndikumwenayo, Pepe Ortuño o Lluís Torlà.

«Fui a correr el campeonato del mundo de cros de Dinamarca en 2019 y, después, me invitaron a correr en España», recuerda. Primero se instaló en Alicante y luego, aconsejado por Ndikumwenayo, se vino a Castellón. Haberse instalado en Burundi le habría supuesto un quebradero de cabeza desde el punto de vista de los visados, por no hablar de la falta de medios en uno de los países considerados como menos desarrollados del mundo. «Me decidí por Castellón por las facilidades que me dieron, pero también porque aquí se vive muy bien, tengo mis amigos...», detalla Kwizera.

Lo que se ha perdido...

A la espera de los últimos trámites (jurar la Constitución y recibir el DNI), su debut en una competición como español todavía se demorará a septiembre, cuando cumpla tres años de su última competición internacional con Burundi. Una medida que le ha impedido competir en los dos últimos Mundiales y, sobre todo, en los Juegos Olímpicos de París 2024.

Thierry Ndikumwenayo y Rodrigue Kwizera en la igualada llegada a la meta.

Thierry Ndikumwenayo y Rodrigue Kwizera en la igualada llegada a la meta. / ANDREU ESTEBAN

Razonamiento

«Es muy difícil correr por Burundi porque hay un campeonato del mundo y no hay medios, no conceden visados, no ayudan en nada...», señala. «Y yo, lo que quiero, es correr bien», añade. «Yo ahora tengo unas buenas marcas porque mi club me ayuda; puedo hacer concentraciones, por ejemplo, en Etiopía con dinero para la comida o el alojamiento», compara.

Kwizera llega con credenciales de estrella: 26:54 en 10 kilómetros en ruta y 58:16 en medio maratón, registros de élite mundial.

Registros prometedores

En marzo ganó por segundo año consecutivo la media maratón de Praga y su registro habría tenido dimensión de récord europeo, si ya hubiera competido como español. No esconde su ambición de dar el salto a los 42 kilómetros, a pesar de que este 2026 pasará a la historia por los dos históricos registros del maratón de Londres.

Kejelcha, en febrero del 2025, batió el récord del mundo de los 10 kilómetros en ruta en el 10k Facsa Castelló (26:31). Lo que es más desconocido por el gran público es que lo hizo gracias al trabajo de Kwizera, que ejerció de liebre: le pidieron que tirase hasta mitad de carrera, pero el por entonces todavía atleta de Burundi alargó su labor hasta el sexto kilómetros.

«Estoy convencido de que voy a correr bien en el futuro: ahora soy feliz, ya no tengo en la cabeza lo del pasaporte...», esgrime. Preguntado por dónde está su tope, su mensaje es rotundo. «He entrenado con ellos en Etiopía y creo que no hay mucha diferencia entre mi marca y las de Sawe o Kejelcha», subraya.

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