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Barraca y tangana

Opinión | Florentino y los niños de África

A Florentino Pérez se le vio muy preocupado por la gente más vulnerable y desfavorecida: los periodistas y los niños de África

MADRID, 12/05/2026.- El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ofrece una rueda de prensa este martes, en Madrid. Florentino Pérez afirmó este martes que no va a dimitir e informó de que ha pedido a la junta electoral que inicie el proceso electoral a las elecciones a la junta directiva a la que se va a presentar. EFE/ Juanjo Martín

MADRID, 12/05/2026.- El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ofrece una rueda de prensa este martes, en Madrid. Florentino Pérez afirmó este martes que no va a dimitir e informó de que ha pedido a la junta electoral que inicie el proceso electoral a las elecciones a la junta directiva a la que se va a presentar. EFE/ Juanjo Martín / Juanjo Martin / EFE

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Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

A pesar de hablar más de la cuenta, Florentino Pérez no abordó un tema trascendental. En sus recientes y estelares apariciones, el presidente del Real Madrid no dijo una palabra sobre la cuestión principal de nuestro tiempo: los resbalones de los jugadores en los campos de fútbol.

Es un asunto creciente que no me deja dormir y, por lo que sea, nos tratan de ocultar. Cómo puede ser que dispongamos de la tecnología suficiente para enviar una sonda a Marte y se sigan resbalando los jugadores. Igual sucede que nos hemos centrado demasiado en hallar la cura de un montón de enfermedades y nos hemos confiado con lo de las botas y el césped, como si no fuera lo suficientemente importante. Pero lo es. Qué imagen damos a los extraterrestres que llegan a la Tierra y se encuentran con personas superdotadas para el deporte incapaces de lo más básico: mantenerse en pie. Pues damos la imagen que damos. La de una sociedad subdesarrollada e inferior, obviamente.

Ni una palabra sobre los resbalones. En cambio, a Florentino Pérez se le vio muy preocupado por la gente más vulnerable y desfavorecida: los periodistas y los niños de África. Insistió con los niños de África. Repitió que quiere que vean el fútbol gratis. No sé si incluye Castellón en África, que entonces tiene mi voto, y no dudo de la buena intención de sus palabras, pero es probable que nadie haya preguntado al respecto a los niños de África, a ver qué quieren.

A ver si resulta que los niños de África consideran que ya tienen bastante con lo suyo, que lo que menos necesitan es ver a Dani Ceballos distribuir el juego. Que solo les falta tener que ver a Carreras defender la espalda, a Vinicius chocar contra cuatro defensas o, aún peor, escuchar a Mateu Lahoz y sus comentarios arbitrales.

Como si no tuvieran ya suficientes problemas los niños de África para tener que preocuparse también por el VAR, las camas a los entrenadores y los resbalones.

Una hipótetis

No seré yo quien se oponga al material fácil para estas columnas, pero me cuesta encontrar una explicación decente a esta insólita e inesperada irrupción de Florentino Pérez como showman televisivo. Después de pensar un rato, manejo una hipótesis: quizá alguien le dijo ‘sé tú mismo’ y le pareció buena idea ser él mismo y aparcar el personaje, bajar la guardia y exhibir sus fobias, sus filias y sus traumas en un discurso desordenado más propio de una sobremesa entre amigos que de un acto público de una figura institucional, un ingeniero de Caminos.

La forma comiéndose cualquier fondo. De temido a puro meme. Todo mal. Un regalo para sus enemigos.

De hecho, es uno de los peores consejos que te pueden dar en la vida, el ‘sé tú mismo’. Las sociedades funcionan, las familias funcionan y los trabajos funcionan porque contenemos una parte de nosotros mismos por el bien general. El misterio conviene, los silencios ayudan, los secretos son necesarios y las formas importan. Si el semáforo está en rojo, frenamos. Existe toda una construcción que salta por los aires cuando se pierde el tiempo y el lugar y se confunde lo público con lo íntimo. Y es muy de nuestro tiempo confundir lo público con lo íntimo. Una plaga de exposición ligera y desmedida que ya alcanza a quien menos lo necesita.

Al menos, entendimos por qué el club más valioso del mundo está en manos de unos niños que no parecen muy listos.

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