Las empresas españolas con inversiones en Marruecos no variarán sus posiciones en este país a pesar de los atentados de Casablanca contra intereses españoles, porque consideran que es un hecho aislado y que el Gobierno alauí controlará la situación. Algunas de estas compañías han anunciado que incrementarán su presencia en la zona, y sus responsables constatan que desde el punto de vista económico han sido mucho más perjudiciales las tensiones diplomáticas entre los dos países que los últimos atentados.

El secretario general de la Asociación de Cámaras de Comercio Mediterráneas (Ascame), Anuar El-Zibaoui, advierte, además, de que la implantación en Marruecos de muchas grandes empresas españolas de distribución y del sector textil, como El Corte Inglés, Zara, Cortefiel y Pulligan, han llegado a tal punto que buena parte de su producción está vinculada a las factorías que tienen en la zona.

TERCER PAÍS INVERSOR

España es el tercer país inversor en Marruecos, con el 2,9% del total, superada por Francia (83,7%) y por Portugal (4,3%). Ascame calcula que hay más de 900 empresas españolas registradas en Marruecos, de las que 350 se dedican a la producción industrial, aunque advierte de que estas cifras no son exactas, porque no computan a las compañías marroquís filiales de españolas.

"La inversión española que pasa por las aduanas es muy inferior a la real", asegura El-Zibaoui. "Y lo mismo sucede con las exportaciones y las importaciones", añade. La relación comercial entre los dos países es mucho más intensa. Se conoce un informe confidencial promovido por EEUU para negociar el tratado bilateral entre los dos países en el que se apunta que en Ceuta y Melilla hay una economía sumergida que mueve tanto dinero como los intercambios oficiales.

Joan Canals, presidente de Pulligan y de la patronal Consejo Intertextil, con una fábrica en Tánger, afirma: "Mientras el problema terrorista no afecte a las instalaciones industriales, y nada apunta por ahí, no tiene porqué preocupar desde el punto de vista económico. Nosotros estamos ampliando la factoría y seguiremos haciéndolo en el futuro. No me consta que ningún industrial haya parado sus proyectos".

Xavier Tous, director general de Simon Hólding, con una planta en Marruecos desde hace cinco años, afirma que los atentados han causado "disgusto y preocupación" entre los empresarios españoles pero destaca que "hay un sentimiento generalizado de que es un hecho puntual, sin caldo de cultivo en el país", que no ha hecho replantearse ninguna inversión o trato comercial. "Los últimos años de tensión política entre Marruecos y España sí que han dificultado mucho las relaciones económicas", se lamenta.

"Lo peor de los atentados para las empresas fue que acabaron con el mito de Marruecos como un país seguro", asegura desde Tánger Josep Maria Puig, presidente de Amsel Consulting, dedicada a promover el establecimiento de empresas españolas en Marruecos desde 1989. Puig explica que hay siete nuevas ampliaciones de empresas en marcha y ocho proyectos más.

LA INDUSTRIA TURÍSTICA

A pesar de los mensajes tranquilizadores de los gobiernos español y marroquí, el impacto negativo de los atentados sobre el turismo en Marruecos ha sido inmediato. El pasado 8 de mayo se celebró en Tánger un foro sobre la industria turística en el que participaron 900 empresas, la mitad europeas, y donde se constató el interés de grandes compañías españolas por entrar en el negocio turístico de la zona. El Gobierno marroquí pretende alcanzar la cifra de 10 millones de turistas en el 2010.