El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, dio ayer por casi finalizado el proceso de reestructuración de las cajas de ahorros que, según un cálculo no definitivo, requerirá unos 10.000 millones de euros de financiación pública. En su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso, el gobernador explicó que 38 de las 45 cajas españolas (39 si se incluye Cajasur, pendiente de una subasta) participan en 12 procesos de integración, que afectan al 92% de los activos de las cajas de ahorros.

Siete de los procesos se plantean con ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y otros cinco se abordan sin ayudas públicas. Además, Caja Castilla-La Mancha recibió 3.775 millones del Fondo de Garantía de Depósitos.

Las operaciones con ayuda del FROB implican una reducción de oficinas entre el 20% y el 25% y un recorte de plantillas en el entorno del 15%, unos datos que según el gobernador "dan idea del alcance de las medidas propuestas para mejorar la eficiencia de las entidades". Fernández Ordóñez destacó que la salud del sistema financiero español va a permitir culminar el proceso de reestructuración con una cantidad "muy reducida" de dinero público si se compara con otros países. Además, recordó el gobernador que las entidades deberán devolver el dinero prestado por el FROB en un plazo de hasta siete años, al 7,75% de interés.

PUBLICACIÓN DE PRUEBAS El gobernador se refirió a la iniciativa del Banco de España de publicar las pruebas de resistencia (stress test) que demuestran la capacidad de las entidades españolas para superar hipotéticos escenarios económicos adversos. Fernández Ordóñez explicó que, dado que la Unión Europea se ha sumado a la iniciativa, el Banco de España publicará los datos al tiempo que los demás países, "lo más pronto posible".