Con la que está cayendo en Grecia, solamente el paraguas de la mayoría absoluta ha permitido al actual primer ministro, Yorgos Papandreu, mantenerse en el cargo y optar por una amplia remodelación del Gobierno para intentar obtener el consenso de las fuerzas parlamentarias para aprobar y aplicar las durísimas condiciones del plan de rescate impuesto a su país.

El rechazo de los ajustes, expresado en la calle con tres convocatorias de huelgas generales y el aumento de los movimientos en contra de las medidas, se convirtió también en una profunda crisis política al no conseguir el apoyo necesario en el Parlamento. Papandreu llegó a proponer un gobierno de unidad e incluso ofreció su dimisión o no liderar ese Ejecutivo ante el estado de urgencia en el que se encontraba el país, siempre y cuando se sumasen todas las fuerzas políticas. La negativa del principal partido de la oposición, Nueva Democracia, de subir a este carro desbarató la propuesta de Papandreu.

Las dudas crecen

Pero el gesto de Papandreu contribuyó a incrementar las dudas sobre la capacidad de los partidos políticos griegos de superar la situación y poner en marcha el programa de estabilidad. Puestos a discutir, la disensiones alcanzaron incluso al seno del partido en el poder, el PASOK. Un grupo notable de diputados socialistas se rebeló el pasado jueves contra Papandreu y lo que tenía que ser una sesión parlamentaria para reafirmar el liderazgo político del presidente y en la que se esperaba el anuncio de un nuevo Gobierno se convirtió en una jornada de convencimiento de los propios.

El resultado más destacado de estas tensiones ha sido el relevo al frente del Ministerio de Economía. Yorgos Papaconstantinou, el hombre que ha puesto la cara al impopular primer programa de recortes que permitió a Grecia acceder a la primera ayuda económica internacional, ha sido sustituido al frente de las finanzas del Estado por Evangelos Venizelos. Se trata de una de las figuras más destacadas y respetadas del PASOK, y con su incorporación Papandreu intenta, en primer lugar, contentar a todos los suyos y dar a la vez una señal de unidad de los socialistas ante el resto de fuerzas políticas griegas.

Voz crítica

Venizelos ha sido una de las voces más críticas con Papandreu en el seno del PASOK en los últimos años, hasta el punto de liderar una alternativa interna que fracasó en el intento de forzar el relevo, en le 2007. A pesar de ello, Papandreu volvió a contar con él en el 2009, cuando el PASOK recuperó el Gobierno, y le nombró ministro de Defensa. Ahora tendrá que liderar otro tipo de batallas, la primera mañana mismo, en la reunión extraordinaria del grupo de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro precisamente para dar una salida a la ampliación de plan de rescate de Grecia.

El nuevo hombre fuerte del Gobierno griego es un destacado experto constitucionalista, de 54 años de edad pero con una amplia experiencia en labores gubernamentales, en las que se estrenó en 1996 como ministro de Cultura. Posteriormente ocupó también las carteras de Crecimiento, Justicia, Transportes y Comunicaciones o incluso situarse al frente de Defensa, precisamente hasta ayer.