El presidente de Banco Santander, Emilio Botín, y su consejero delegado, Alfredo Sáenz, afirmaron ante la junta general de accionistas que la entidad está infravalorada en bolsa, dado su potencial de beneficios de 10.000 millones de euros. Según Sáenz, con esta capacidad, el banco "debería valer en bolsa más de 65.000 millones de euros". Los momentos más tensos de la junta se vivieron cuando varios asistentes solicitaron la destitución de Sáenz y de Botín por la implicación de ambos en procesos judiciales.

Botín manifestó ante los accionistas "el compromiso del Banco con España". Destacó que la entidad no se desmarca ni se desvincula del país en respuesta a una pregunta sobre el menor peso del mercado interior en los resultados del banco. Aprovechó para recordar que el Santander emplea a 45.000 personas en España y que reparte casi 2.000 millones de dividendo.

Previamente, Sáenz manifestó que el beneficio del grupo "está deprimido cíclicamente", aunque el objetivo es recuperar la contribución perdida por el negocio de España y también en Portugal, "al mismo tiempo que aprovechamos nuestras oportunidades de crecimiento en el resto de unidades". Botín destacó que el banco espera alcanzar en el 2011 un beneficio "en línea" con el obtenido en el 2010, que alcanzó los 8,181 millones.

El presidente del primer banco español realizó una encendida defensa de la continuidad de Sáenz como consejero delegado, pese a haber sido condenado por el Tribunal Supremo a tres meses de prisión e inhabilitación especial para ejercer cualquier empleo relacionado con la banca por delitos de presentación de una acusación falsa y de estafa procesal. Botín respaldó al primer ejecutivo del banco ante los accionistas y posteriormente respondió a las interpelaciones de varios de ellos que solicitaron la destitución de Sáenz. A propuesta de dos accionistas la junta votó el cese de Sáenz y también del propio Botín. Evidentemente, la propuesta fue desestimada al no lograr los votos suficientes.

INFORMACIÓN AL CONSEJO El presidente del banco destacó que Sáenz ha prestado importantes servicios al sistema financiero español y al propio banco, al que se incorporó en 1994 después de la adjudicación de Banesto. Botín comentó a la junta que el consejero delegado había informado puntualmente del proceso judicial y de las medidas legales que había puesto en marcha --entre ellas, la petición de indulto-- para superar la situación. Recordó, además, que "la actuación de Sáenz no ha causado ningún perjuicio al banco", por lo que el consejo había examinado la situación y llegado a la conclusión de que "no procedía el cese" del directivo.