El Fondo Monetario Internacional (FMI) pidió ayer a Europa "un enfoque más cohesionado y cooperativo" para resolver la crisis de deuda soberana que enfrenta su periferia y que, según asegura el organismo, amenaza con extenderse rápidamente no solamente en el continente sino en todo el mundo. "Si la presión alcanza el núcleo de la zona euro habrá importantes repercusiones globales", puede leerse en un documento que recoge recomendaciones y un tono inusualmente duro con Europa.

Aunque en una rueda de prensa en Luxemburgo el director gerente en funciones del FMI, John Lipsky, se esforzó por intentar relajar esa dureza, el texto incluía golpes como críticas a un "debate no productivo" respecto a qué debe hacerse con la deuda griega.

PRIORIDADES El Fondo Monetario Internacional iba más allá de la crisis helena. Su documento marca, entre las prioridades, un fortalecimiento del sistema financiero, un terreno en el que se apuesta por dar preferencia a soluciones basadas en el mercado, aunque se admite que las ayudas públicas pueden llegar a ser necesarias.

Otra de las conclusiones a las que llega el FMI es que "es esencial más integración económica y financiera" entre los distintos países europeos. "La integración de los mercados de bienes, empleo y servicios debe continuar pero son particularmente importantes los avances en el área de capital", opina el Fondo Monetario.