La reestructuración financiera afronta su enésima vuelta de tuerca. La nacionalización de Bankia y BFA , el segundo saneamiento inmobiliario decretado por el Gobierno, y la imposición europea de que unos analistas verifiquen la situación real de las entidades han echado por tierras todos los planes. Tanto que el Ejecutivo se está planteando resucitar de forma temporal una gran banca pública.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, abrió la puerta a ello el miércoles al anunciar que "todas las opciones están abiertas" respecto a los bancos nacionalizados y añadir que pretende que "esa banca pública juegue un papel en la economía nacional". Han quedado así en el aire las ventas de CatalunyaCaixa y el Banco de Valencia, que el Gobierno iba a subastar antes del verano, y Nova Caixa Galicia Banco, prevista para el otoño (el Ejecutivo da por hecho que la entidad no podrá captar accionistas que sustituyan al Estado).

Fuentes de su departamento han apuntado que el "escenario central" sigue siendo subastar las entidades lo antes posible, si bien han admitido que "todas las opciones están abiertas para minimizar el impacto en el erario público". Otras fuentes financieras han apuntado que Economía se inclina por retrasar las subastas al menos hasta el 2013, ya que todo el sector tiene que hacer este año un enorme saneamiento inmobiliario que hace muy difícil que incluso las entidades más fuertes puedan afrontar las compras en condiciones asumibles por el Estado.

MEJOR PÚBLICAS De Guindos apuntó que la inminente toma de control de Bankia aporta "nuevas posibilidades de combinación, de análisis y de actuación". Entre las opciones que tiene sobre la mesa están mantener las entidades por separado, crear un gran hólding que las agrupe, mantener sus marcas bajo el paraguas de Bankia o incluso crear un gran banco público mediante su fusión, con Argentaria como antecedente.

La unión de Bankia, CatalunyaCaixa y Nova Caixa Galicia Banco (el Banco de Valencia es pequeño y Economía cree que hay opciones de poder venderlo) daría lugar al mayor banco por negocio en España, un gigante de más de 460.000 millones de euros de activo (en torno al 20% del sector), 17 millones de clientes y cerca de 5.500 oficinas.

El ministerio quiere evitar un nuevo caso como el de la CAM, para la que hubo que comprometer ayudas ingentes a cambio de que se la quedase el Sabadell, unos apoyos que han encontrado grandes reticencias en Bruselas. El departamento entiende que es muy difícil que el sector pueda financiar la venta de las nacionalizadas a través de sus aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos. La lógica de Economía es que, como habrá que dar ayudas públicas, mejor que el Estado controle las entidades que dárselas a los bancos privados compradores.

El Gobierno estima que esta fórmula podría ser la más adecuada para inyectar las menores

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