Hace años, 3.000 concretamente, un objeto cayó cerca del polo sur de la Luna y formó un gran cráter, que fue bautizaron como Shackleton en honor al explorador antártico. Pues bien, en ese recipiente natural de 21 kilómetros de diámetro hay agua. ¡Agua en la Luna! Así dicho, resulta tan sorprendente como que los líderes de las cuatro grandes economías del euro hayan acordado lanzar un plan de crecimiento de 130.000 millones de euros para combatir la gran recesión. ¿Quién hubiera apostado hace bien poco porque fuesen a romper el sacrosanto dogma de la austeridad milagrosa? Vista su reacción de ayer, los inversores no, desde luego.

Otra cosa que parece haber gustado a quienes manejan las grandes cantidades de dinero propio y ajeno es el resultado de la primera evaluación de la banca española. De momento, les ha convencido de que la situación de los bancos cotizados no es tan mala como sospechaban. Aunque también les debe haber gustado que el Gobierno se haya doblegado y haya aclarado, por fin, que pedirá la ayuda comunitaria el lunes. Consecuencia de estas alegrías, el Ibex 35 repuntó ayer el 1,52%, hasta los 6.876,3 puntos, y la prima de riesgo cayó por debajo de los 480 puntos básicos, con el interés del bono a 10 años en el 6,36%. Pero, cuidado, los datos macroeconómicos de China y Estados Unidos apuntan a un mayor freno de lo previsto. Hay agua en el cráter Shackleton, pero menos de lo que se esperaba.