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Sector energético

Los actores revelación de las energías renovables

A falta de ‘clásicos’ del sector eléctrico como Iberdrola y Endesa, la subasta de la semana pasada sirvió para consolidar a nuevos actores como Capital Energy o Forestalia

Primer parque eólico operativo de Capital Energy, en Castilla y León.

A rey muerto, rey puesto. La subasta de energías renovables cobró especial atención la semana pasada por el desplante de Iberdrola y Endesa al Gobierno en medio del enfrentamiento de las eléctricas por el ‘hachazo’ a sus ingresos. Y a falta de dos clásicos del sector, la puja sirvió para "la consolidación de nuevos actores", en palabras de la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Uno de ellos fue Capital Energy, que se hizo con la mitad de la potencia subastada, y otro el grupo aragonés Forestalia, que se adjudicó cerca del 20% de la capacidad disponible. 

Las dos empresas son veteranas del sector eléctrico -Capital Energy tiene una trayectoria de más de 20 años y Forestalia de unos 10-, pero es en los últimos años cuando se produjo su reinvención -la de Forestalia a raíz de las subastas de 2016 y 2017, organizadas por el anterior ministro de Energía, Álvaro Nadal, y la de Capital Energy, en las convocadas este año por Ribera-. En los dos casos coinciden incluso en las cantidades obtenidas, en torno a los 2.000 megavatios en total (Forestalia se hizo con 1.500 en 2016 y 2017 y 780 en la del martes; mientras Capital Energy adquirió 620 en enero y 1.350 el martes). 

También hay similitudes entre sus fundadores. Ambos proceden de empresas familiares con solera. El promotor de Capital Energy es Jesús Martín Buezas, que además de tener el ‘título’ mediático de ser exyerno de Florentino Pérez procede de la familia fundadora de la línea de autobuses La Sepulvedana; mientras que el creador de Forestalia es Fernando Samper Rivas, del grupo cárnico familiar Jorge. 

Pero también existen divergencias. Sobre todo en su modelo de negocio. Aunque ambos vienen de ser desarrolladores de proyectos renovables (concretar la tramitación administrativa y medioambiental hasta que el proyecto está listo para construir, lo que se denomina en la jerga ‘ready to build’, que es cuando se vende a terceros). En la actualidad, una quiere ser un grupo verticalmente integrado, como Iberdrola o Endesa; mientras la otra mantiene un perfil industrial con el foco en la generación. 

Comercial vs industrial

El primer caso es el de Capital Energy. La eléctrica que se publicita en las camisetas de los jugadores del Atlético de Madrid busca ser generador de electricidad y, al mismo tiempo, vender la luz al cliente final. Para ello, lanzó su propia comercializadora a finales de octubre de 2020. En plena expansión –ha pasado de 30 a más de 390 empleados en apenas tres años- aspira a instalar una cartera de 35.000 ‘verdes’, aunque solo 8.700 tiene permisos de acceso concedidos. Para financiar todos proyectos, la compañía que ya ha anunciado su intención de salir a Bolsa trabaja en diversas opciones. En lo últimos meses ha cerrado varias operaciones de financiación, con bancos nacionales como e inversores institucionales internacionales, por más de 300 millones de euros.

El segundo es el de Forestalia –con más de 270 empleados y 200 millones de euros de facturación, según la empresa-, que en ningún caso se plantea un perfil comercial sino que apuesta por ir desde la "promoción a la explotación" de los proyectos. "Todavía somos una compañía pequeña y nos falta el músculo financiero necesario para desarrollar por nosotros mismos un gran volumen de megavatios", explica su director general, Carlos Reyero. Por eso, la mayoría de los proyectos de las subastas anteriores los vendieron a terceros, no es aunque ese "no es el programa que tenemos para esta subasta", reconoce Reyero. En la actualidad, cuenta con 400 megavatios de cartera propia operativa pero a finales de 2025 prevé alcanzar los 1.200 megavatios.

El resto

También se llevaron un buen trozo de la subasta dos energéticas ‘clásicas’ como Repsol y Naturgy, mientas otros muchos se repartieron los casi 1.000 megavatios restantes. Es el caso de multinacionales tradicionales como la portuguesa EDP o las francesas Engie y Total. También otras como BayWa R.E., desarrolladora, proveedora de servicios y distribuidora de energía renovable especializada en PPAs (contratos de compra venta de energía a plazo). Participó el martes por primera vez en una subasta en España, a pesar de llevar una década operando en este país y haber instalado 387 megavatios. O Bruc, el grupo de energías renovables presidido por Juan Béjar y participado por los fondos de pensiones OPTrust y USS. 

También Blacksalt se adjudicó un proyecto, en concreto de 3,25 megavatios, del cupo destinado a pequeñas instalaciones. La compañía está especializada, precisamente, en la generación distribuida (producción de electricidad mediante muchas pequeñas fuentes de generación que se instalan cerca de los puntos de consumo). 

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