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Cuellos de botella

El plazo de entrega de un coche se dilata ya hasta agosto por la crisis de los chips

Lo que empezó como algo temporal, por la coyuntura pandémica, continúa estirándose pese a la reactivación de la actividad

Vehículos en la terminal de transbordadores del Puerto de Vigo.

Un cúmulo de reacciones en cadena continúa dilatando las entregas de automóviles. Lo que empezó como algo temporal, por la coyuntura pandémica, continúa estirándose cual chicle pese a la reactivación de la actividad. Concesionarios y fabricantes atestiguan como los tiempos de entrega de vehículos nuevos se retrasan ya hasta agosto, reconocen fuentes del sector. Son casos excepcionales, modelos que incorporan funcionalidades extra y altas dosis de tecnología. “Algún modelo en particular de alguna marca puede irse al segundo semestre de 2022”, reconoce Gerardo Pérez, presidente de la patronal de concesionarios, Faconauto.

Persiste el problema que ha dinamitado las compras en el sector de la automoción: la falta de materiales semiconductores. Aunque, de media, las entregas de vehículos siguen emplazándose a un periodo de espera que oscila entre cuatro o seis meses, señala Pérez. “Nosotros no estamos manejando fechas posteriores al segundo trimestre de 2022”, comenta Carlos Miranda, director de sucursal de Stellantis & You Vigo. “Ese sería el peor de los casos”.

La carga tecnológica es transversal al grueso de modelos de coches actuales. Sucede, sin embargo, que algunos equipamientos concretos hacen que se retrase todavía más la entrega del automóvil. La escasez de semiconductores ha generado una reacción en cadena y la falta de microchips no ha hecho si no agudizarse en los últimos meses. La mayor parte de estos semiconductores proceden de Taiwán y Corea del Sur, pero las plantas dedicadas a esta tarea no dan abasto ante el enorme crecimiento de la demanda tras los confinamientos. Y eso que la automoción concentra solo el 12% de la demanda mundial de microchips. La consecuencia: la fabricación de coches en España ha caído un 32,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Un colapso que, según las últimas estimaciones de las marcas, podría alargarse más allá de mediados de 2023.

La deslocalización de la producción de microchips tiene un papel fundamental en toda esta coyuntura. Nada es casual. Tampoco el hecho de que las marcas europeas y americanas se estén viendo más afectadas por la situación que sus homólogas coreanas. Las fábricas que están en Asia tienen menos problemas porque están más cerca de los centros de producción de microchips y de la materia prima de estos componentes, exponen fuentes el sector, lo que facilita el suministro. Contribuye, y de forma sustancial, que estas marcas participen en el capital de algunas de las fábricas de microprocesadores y que, durante el confinamiento por la pandemia, no se vieran obligadas a paralizar los pedidos ni, por ende, la producción. La combinación de estos tres factores mejora la oferta de las enseñas automovilísticas coreanas, si bien “se empieza a notar afectación en algunas”, reconoce Pérez.

La dilatada cuenta atrás se ha normalizado, en cierta manera, para algunos clientes. Y la espera ya es parte de la ecuación a considerar en la compra de un coche. Son tres las casuísticas más habituales a la hora de considerar la adquisición de un vehículo. Y si bien la más previsible es la resignación y la espera, también ha habido un trasvase hacia el vehículo de ocasión. Los clientes otean el mercado de segunda mano en busca de vehículos de menos de un año de antigüedad hacia el que redirigir su interés, comenta Pérez. La tercera de las opciones para evitar los plazos de espera pasa por que los consumidores se adapten a la disponibilidad del mercado y el exiguo stock de vehículos.

Pese a estos meses de tensión, la situación parece que se aclara en cierta manera. Miranda avanza que se clarifica ese horizonte temporal de obtención de un coche: “Ahora somos capaces de determinar los plazos concretos de entrega”. Hasta ahora, había cierta complejidad para establecer estas fechas, pero “hemos ganando en eficiencia y claridad de cara al cliente”. Además, avanza el directivo de Stellantis & You Vigo, en algunas marcas el tiempo de entrega se ha reducido a dos meses. Todo ello sin olvidar que la planta de Stellantis en Vigo ya ha iniciado las negociaciones con los sindicatos para ejecutar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en 2022 por la falta de suministro de componentes. El que se convertirá en el tercer ERTE en la factoría desde el inicio de la pandemia. Cabe recordar que la fábrica de Balaídos encadena meses de parones productivos.

Ante este aumento de la tensión, las marcas han tratado de ajustar las demandas de los clientes a la oferta de stock de la que disponen. Y dejan, en la medida de lo posible, de lado sus pretensiones de vender a fabricación. “Antes se personalizaba más el coche, ahora menos”, comentan fuentes del sector la fórmula para agilizar las operaciones de compraventa.

Normalización en la segunda mitad de 2022

No será hasta el segundo semestre de 2022 que se empiece a normalizar la situación en el sector de la automoción, estiman fuentes del sector. Las opiniones son, no obstante, dispares ante la incertidumbre derivada de una coyuntura inédita. “Deberíamos ver una oferta más estabilizada en el segundo semestre de 2022”, estima el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez. “Los plazos de entrega se reducirán notablemente”.

Gerardo Pérez: “Se empieza a notar afectación en algunas enseñas coreanas”

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En una dirección similar apunta Carlos Miranda, director de sucursal de Stellantis & You Vigo. “En el segundo semestre de 2022 se irán normalizando los plazos, pero no podemos garantizar que no haya otra distorsión en el mercado que provoque un desplazamiento”. Los expertos del sector no apuntan a una recuperación de la dinámica habitual de las fábricas de semiconductores hasta mediados de 2023. Ya solo este año se dejarán de fabricar nueve millones de vehículos, lo que supondrá un coste industrial de 182.000 millones de euros, según apuntan los informes.

Para tratar de aliviar un poco este cuello de botella, algunos fabricantes han optado por poner sobre la mesa a sus clientes la posibilidad de que les sea entregado el vehículo sin el componente que falta, siempre con la condición de que será instalado más adelante. Una solución provisional se plantea únicamente en los casos en los que la omisión de ese dispositivo no compromete ni la seguridad ni el buen funcionamiento del vehículo. Esta fórmula para agilizar la entrega del vehículo nuevo se concibe únicamente para lo que se podrían denominar extras del coche.

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