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El Periódico Mediterráneo

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Contabilidad

Baleares ingresa en la España pobre

La pandemia ha confirmado el retroceso progresivo que se viene registrando a lo largo del siglo

Ciudadanos paseando por Mallorca.

La pandemia económica ha sido tan dura para Baleares como las seis oleadas del coronavirus. Los datos del Instituto Nacional de Estadística sintetizados en la Contabilidad Regional confirman que la comunidad ha ingresado en la España pobre, una situación inaudita a lo largo del último medio siglo.

En la clasificación del PIB per cápita llevada a cabo por el INE, Baleares retrocede desde las posiciones de cabeza que ocupaba tradicionalmente hasta la novena plaza. Después de haber liderado la lista durante años, y de haberse codeado con Madrid, Cataluña, País Vasco o Navarra, el archipiélago se ve ahora superado por circunscripiones inesperadas como Cantabria o Castilla y León. Galicia le pisa los talones, a solo un centenar de euros de distancia. Después de haber doblado dos décadas atrás a Extremadura, la ventaja balear actual respecto de dicha autonomía es inferior al veinte por ciento.

Todavía resulta más chocante contemplar a Baleares por debajo de la media estatal en 2020. En concreto, la renta individual de 22.048 euros marca una distancia apreciable con los 23.700 de un país castigado con especial saña por la pandemia. Aunque la evidencia numérica se acabe circunscribiendo a un año marcado por la parálisis turística, la inferioridad numérica sacude la imagen del archipiélago como un enclave de particular riqueza.

Para advertir la magnitud del descalabro, el PIB per cápita balear ascendió en 2000 a 20.094 euros, solo por debajo de Madrid y Navarra con situaciones fiscales de excepción. La media estatal se hallaba entonces en 15.975 euros. El archipiélago superaba ese dato en un 26 por ciento, un desfase casi inadmisible dentro de una misma unidad nacional. Bastó una década para que la brecha se redujera a un millar de euros, ya por debajo del diez por ciento de margen. La pandemia ha logrado invertir la tradición.

El seísmo económico provocado por la pandemia se percibe con mayor nitidez al comparar el Producto Interior Bruto de 2020 con el ejercicio anterior. Los 34 mil millones de 2019, tomado ya como patrón de una era casi irrecuperable, menguaron por debajo de los 27 mil. Si la volatilización en números absolutos de 7.400 millones en un año ya transparenta el vértigo de la caída, el retroceso interanual de casi un 22 por ciento ahonda su significación al comprobar el impacto en otras autonomías.

Baleares es la única región española que ha perdido más del veinte por ciento de su riqueza a raíz de la covid. El retroceso de un 78,4 por ciento en 2020 respecto del año anterior intensifica su capacidad de contraste, al verificar que hasta doce comunidades lograron preservar más de un noventa por ciento de su PIB en el último ejercicio de vacas gordas. España en su conjunto, con un papel destacado en el impacto económico a escala mundial, se mantuvo pese a ello en un 90,2 por ciento. Solo países como Perú, donde la covid ha cursado con secuelas económicas aterradoras, han experimentado batacazos similares al balear.

Liderazgo disuelto

La tentación de situar a 2020 como un cisne negro, que debe ser extraído por su singularidad de la evolución económica de Baleares, se disuelve al contemplar el retroceso continuado de los índices ligados a la riqueza. A 25 años de distancia, el liderazgo espectacular ostentado hasta mediados de los años noventa se ha disuelto como una ilusión.

Baleares no solo encabezaba a finales del siglo pasado la clasificación autonómica en PIB o riqueza per cápita. La diferencia era tan abrumadora que podía hablarse en propiedad de un país diferente. El archipiélago llegó a ser la única región española por encima de la media de la Unión Europea, codeándose con los territorios más prósperos de los países septentrionales.

Aunque el despegue espectacular de la economía balear se ralentizó durante la misma década de los noventa, los datos del año 2000 seguían siendo sonrojantes para las restantes regiones. El PIB ajustado a la población se alejaba de la media nacional, pese a la pérdida del liderazgo. A principios de milenio subsistía una frontera clara entre la España rica y la pobre, con Baleares firmemente alineada en el primer pelotón.

Según se observa en la gráfica, la primera década de este siglo ya mostraba la fatiga del modelo balear anclado en el turismo. Siempre por encima de la media estatal, la diferencia se redujo a seis puntos porcentuales. Seis comunidades desbordaban ya por entonces a Baleares, superada por el despegue de entidades tan sorprendentes como Aragón o La Rioja. La etiqueta de comunidad rica empezaba a tambalearse.

Evolución del PIB balear. INE / DM

El mazazo de 2020 acentúa la tónica pero no la invierte, porque el desgaste estaba anunciado. Siete puntos por debajo de la media estatal, se confirma la transición aciaga desde la opulencia cada vez más lejana a un estancamiento, frente a la pujanza de regiones que hasta la fecha no militaban en la misma liga.

Si bien ómicron ha enturbiado las perspectivas de recuperación económica, está claro que Baleares mejorará en 2021 las cifras de 2020. Sin recuperar en ningún caso los siete mil millones de euros perdidos respecto a 2019, si se toma en consideración el indicio de un flujo de turistas reducido a la mitad. Y como el que no se consuela es porque no quiere, la caída confirmada por el INE es menos abrupta que las expectativas de Ángel de la Fuente. El gurú de la financiación regional situaba a Baleares en la posición número trece al final de 2020, con otras cuatro regiones por encima y solo cuatro por debajo.

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