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El Periódico Mediterráneo

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Empresas

Inditex, a por el aire de los montes de Vigo

El gigante textil invierte en dos parcelas reforestadas para compensar su huella de carbono

Cierre de plantación en Zamáns, con el Monte Galiñeiro al fondo.

Las empresas han empezado ya a mirar hacia los montes de VigoLos comuneros tienen una fuente de ingresos gracias a la venta de aire limpio a compañías de todo tipo, también a grandes conglomerados. En la ciudad concretamente son comunidades de montes afectadas por los incendios de 2017 (Zamáns, Valladares, Coruxo, San Andrés de Comesaña y Matamá) las tienen en marcha proyectos de reforestación de las zonas quemadas que ofrecen para la captación de dióxido de carbono, lo que permite a las empresas reducir su contaminación. Es decir, venden aire limpio.

Para hacerlo, tienen que inscribir el proyecto en el registro del Ministerio de Transición Ecológica y, de momento, la única que lo ha hecho es la de Zamáns. El presidente de esta comunidad de montes, Manuel Alonso, asegura que las dos parcelas reforestadas, una de ellos en el Alto del Galiñeiro, donde han plantado 48.000 árboles, ya las tienen asignadas. Concretamente al gigante textil Inditex, que ha decidido invertir en estos terrenos para que los árboles absorban el CO2 que producen y mitigar así la huella de carbono de la compañía. “Todo el dinero recibido irá destinado a reforestaciones y al mantenimiento y limpieza de esas dos parcelas”, asegura Manuel Alonso.

Según apuntan desde la Asociación Forestal de Galicia, que es quien gestiona estos proyectos de venta de aire limpio, las otras cuatro comunidades de montes de Vigo mencionadas inscribirán sus proyectos en el registro del Ministerio de Transición Ecológica en el plazo de un año, aproximadamente, y todas ellas tienen ya clientes interesados. Daniel Rodríguez, economista de la Asociación, explica que se comercializarán entre 10.000 y 15.000 toneladas de aire limpio.

“Para compensar el coste de las plantaciones, lo ideal es vender cada tonelada a entre veinte y treinta euros. El compromiso que adquieren los comuneros es reinvertir el dinero en el monte”, apunta Rodríguez. “Y para las empresas, esto no deja de ser un elemento de marketing, de responsabilidad social corporativa. Invertir en el monte de Vigo está bien visto, porque además en algunos casos no están obligadas legalmente a la reducción de su huella de carbono. Cada una tiene sus motivos y las que menos contaminan, por ejemplo, lo hacen porque quieren, y también se busca abrir mercado”, explican desde la Asociación Forestal de Galicia.

Los proyectos que optan a vender absorción de carbono tienen que mantener la plantación por un período mínimo de treinta años: no pueden cortar los árboles antes y solo podrán talar lo necesario para hacer clareos que garanticen el crecimiento de la masa forestal. La ventaja de vender aire limpio es que los propietarios no tendrán que esperar esos treinta años a obtener ingresos: cuando escriban el proyecto en el registro de huella de carbono, ya podrían comercializar el 20% de las toneladas de CO2 que puedan absorber. El resto, lo cobrarán a medida que vayan creciendo los árboles.

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