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Plan de contingencia para la crisis

¿Qué le gusta al Gobierno y qué no del plan anticrisis energética de Bruselas?

España aboga por pedir ahorro y eficiencia a sus consumidores, pero sin obligaciones como plantea la Comisión Europea | El Ejecutivo español también se queja de la falta de un debate previo y rechaza medidas homogéneas entre países tan distintos

Teresa Ribera y Pedro Sánchez.

Nunca todo es blanco ni tampoco negro, siempre hay una enorme escala de grises entremedias. El Gobierno español ha salido raudo a criticar el plan de contingencia de Bruselas para hacer frente al duro invierno que se avecina por la crisis energética, pero hay matices. Molesta que no haya habido un debate abierto con los Estados Miembros y que se plantee un esfuerzo "sobredimensionado" a un país como España cuya capacidad de ayuda es limitada por su excepcionalidad de ser casi una isla energética y que, además, se encuentra mejor posicionado que el resto por la baja exposición a Rusia de su gas (solo el 10%), su enorme capacidad de recepción de gas natural licuado (un tercio del total de la Unión Europea) y el buen ritmo de llenado de sus almacenamientos (al 80%). Pero también coincide con el plan de la Comisión Europea en que hay que pedir ahorro y eficiencia a los consumidores, tanto domésticos como industriales.

No gusta: La falta de debate

La "ausencia clara y clamorosa de diálogo" por parte de la Comisión Europea es una de las cosas que menos ha gustado. "Lo primero que nos molesta es que no haya habido un debate abierto", ha dicho este jueves la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. "Lo primero que uno debe hacer cuando necesita apoyo y ayuda es trabajar con aquellos a quienes pide apoyo y ayuda", dijo un día antes, cuando fue más allá en su tirón de orejas al Ejecutivo comunitario al advertir de que "un asunto tan importante" como el plan de contingencia comunitario debería contar con "la atención de los jefes de Estado y de Gobierno y no solo de los ministros de Energía".

Además, Ribera recordó este jueves un caso no muy lejano: cuando España y Portugal quisieron poner un precio tope al gas que se usa para generar electricidad. Entonces, se acordó la medida en un Consejo Europeo, tras un debate que duró semanas. "No se nos ocurrió imponer de manera unilateral nada ni buscar soluciones que pudieran generar problemas para terceros Estados. De hecho, la Comisión nos pidió ser más flexibles de lo que nos parecía razonable porque Francia estaba en una situación complicada (por las nucleares paradas) y nos pareció razonable", recuerda Ribera. La propuesta original de la Península Ibérica pretendía realizar una subasta de electricidad a Francia al precio ordinario, sin tope; al final Francia compra electricidad al precio de la subasta y está exenta de la compensación.

Sí gusta: Las medidas de ahorro y eficiencia

España sí está de acuerdo con la filosofía del plan de Bruselas que aboga por reducir el consumo de gas natural en Europa y en cooperar con el resto de países. "La solidaridad con el resto de Europa debe estar vinculada al uso de nuestras infraestructuras y a la capacidad de ahorro que seamos capaces de generar de forma voluntaria", ha dicho este jueves Ribera. Para ello, la vicepresidenta se ha reunido con asociaciones de consumidores domésticos e industriales, con el sector energético, los agentes sociales y los partidos políticos. "No vamos a introducir en una ley una obligación, pero sí creemos que debemos entender la situación como ciudadanos y vamos a establecer recomendaciones (de ahorro)", ha aseverado, dando algunas pistas sobre medidas como facilitar el uso de gases renovables o de hidrógen, facilitar un mayor despliegue de renovables o establecer subastas de interrumpibilidad para la industria, pero también para que en la medida de lo posible cada consumidor decida si puede bajar un grado su termostato o coger un autobús en vez de ir en coche. ¿Quién no ha pasado delante de algún establecimiento con el aire acondicionado puesto y las puertas abiertas?

No gusta: Homogeneidad entre países

La segunda gran crítica de España al plan de Bruselas es esa obligación lineal de reducir un 15% el consumo --o un 10% en caso de demostrar baja interconexión con otros países-- sin tener en cuenta las condiciones particulares de cada país. El plan de Bruselas no está escrito en piedra en el sentido de que cada país puede reducir esa demanda como quiera y para eso se piden planes de contingencia nacionales. El problema de España, y eso es lo que preocupa al Gobierno, es que no tiene excesivo margen de maniobra en la generación eléctrica (usa muchos ciclos combinados y no tiene capacidad de sustitución porque la mayoría de sus centrales de carbón están cerradas) y, además, la penetración del gas en los hogares españoles es muy baja (y, por tanto, su capacidad voluntaria de ahorro). Pero al tener que alcanzar ese 15% obligatorio, la penalización se centraría en la industria y el Gobierno no está de acuerdo porque reducir la demanda industrial española perjudicaría al país y no ayudaría al resto por las limitaciones físicas evidentes (falta de gasoductos). "Uno de los think tanks europeos más importantes, haciendo un análisis planteaba que para la UE sería importante reducir un 15% en términos absolutos su consumo de gas. En ese caso, España, Portugal y en menor medida Francia el objetivo que les correspondería de manera justa es que nos quedáramos en cero, que no hubiera reducción neta de consumo de gas", ha precisado la ministra. Por eso, el Gobierno plantea ahorrar, pero sin restricciones generales que no sirvan para nada.

Sí gusta: Garantía de suministro para hogares

En ningún momento la Comisión Europea plantea obligar a los hogares a reducir su consumo. Los consumidores domésticos y los servicios esenciales (léase, hospitales o servicios policiales) están exentos de las restricciones en caso de que se active la situación de emergencia. Para ellos solo se plantean recomendaciones. Eso sí, Bruselas añade que "cuanto más alta sea la reducción a través de acciones voluntarias, menor serán las obligaciones de la industria". Opciones que podrían ayudar a un consumo más responsable como usar bombas de calor, sistemas inteligencias de gestión de energía o el uso de menos agua caliente.

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