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El Periódico Mediterráneo

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Plan europeo para ahorrar gas: estas son las claves de la nueva 'excepción ibérica'

España estará exenta de obligaciones de reducción de demanda por el uso de sus infraestructuras para enviar gas a otros países

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. EP

La Comisión Europea planteó la semana pasada la obligación de reducir el consumo de gas en un 15% a partir del próximo 1 de agosto de forma lineal para todos los países. España se negó –sonada fue la frase de la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en la que advertía de que “España no había vivido por encima de sus posibilidades energética” como recado a Alemania— y una semana después esa obligación se diluye. “¡Conseguido!”, ha escrito el Ministerio para la Transición Ecológica en su cuenta de Twitter. “Cada estado miembro contribuirá según sus posibilidades y necesidades”, añade. Una vez más, España consigue una nueva 'excepción' dada sus especiales características como casi 'isla energética'.

1. ¿Cuáles son las excepciones que permite Bruselas?

Europa plantea un recorte del 15% en la demanda de gas entre el 1 de agosto de 2022 y el 31 de marzo de 2023 voluntario que pasará a ser obligatorio en caso de que se declare emergencia en el continente. Pero habrá excepciones para muchos países. En concreto, la Comisión Europea plantea seis casos: uno para aquellos estados que tienen un sistema eléctrico sincronizado con Rusia, como los países Bálticos; otro específico para las islas, por no estar conectadas directamente con el continente, como Irlanda, Malta y Chipre; un tercero para aquellos países que consigan un nivel de llenado de sus almacenamientos de gas por encima del 80% durante este año, y un cuarto que aplica en el caso de industrias críticas que necesitan gas para su producción.

En quinto lugar, los miembros con interconexiones limitadas también “podrían reducir su rebaja obligatoria” si pueden demostrar que sus capacidades de exportación de interconexión o su infraestructura nacional de GNL se utilizan para redirigir el gas a otros estados miembros al máximo, mientras que una última opción la podrán aplicar aquellos países cuyo consumo de gas ha aumentado al menos un 8% en el último año en comparación con el promedio de los últimos cinco años.

2. ¿Cuál afecta a España?

España prevé acogerse a las dos últimas excepciones, según ha indicado la vicepresidenta al término de la reunión. Por un lado y principalmente a aquella que alude a aquellos países que usen sus infraestructuras de gas y las maximicen en favor del resto de socios, ya sea a través del gas que se envía por gasoducto o barcos metaneros o mediante el almacenamiento (para poder disponer de ese gas cuando se necesite). Por otro, también se podría acoger a la excepción por el incremento de la demanda de gas al necesitar usarla para producir electricidad. Con todo, el Gobierno se ha comprometido con Bruselas a disminuir su consumo de forma voluntaria entre un 7% u 8%, según ha informado la propia vicepresidenta Teresa Ribera a la salida de la reunión en Bruselas.

3. ¿Cómo afecta esa reducción voluntaria del 7% del consumo?

Esa tasa de entre el 7% u 8% de reducción del consumo es suficiente para no tener que introducir ningún tipo de medida de limitación o racionamiento obligatorio de la actividad y se podrá cubrir con los planes de ahorro y eficiencia de la Administración --tanto el de la Administración General del Estado (AGE), como los que diseñen las comunidades autónomas y municipios a quienes Ribera ha convocado esta semana para una reunión--, así como a través de las medidas de ahorro y eficiencia en hogares y empresas y de "flexibilización" de la industria, según Ribera. Para ello, la vicepresidenta prevé una nueva ronda de reuniones con partidos políticos, sector energético, consumidores e industria para encajar las medidas que mejor se puedan aplicar y diseñar el plan de contingencia nacional.

En el caso de la industria, las propuestas del sector pasan por poder interrumpir el volumen de gas sin penalización o con fórmulas de compra conjunta, así como con una mayor presencia de gases renovables o un mayor uso de las cogeneraciones (que puede ser más eficiente que la progresiva electrificación del sistema, dado que esa generación eléctrica necesita ser producida con gas).

4. ¿Por qué se opusieron España y Portugal al anterior plan de Bruselas?

El motivo del enfado de ambos países se sustenta en dos argumentos claves. Por un lado no gustó la imposición y la falta de diálogo. Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica aseguran que una semana antes del anuncio del plan por parte de Bruselas, el Gobierno español desconocía que el recorte del consumo sería vinculante y la cuantía de la rebaja obligatoria. Por otro lado, consideran que era necesario destacar las diferencias entre países porque de nada sirve que Portugal ahorre energía si no tiene cómo sacarla del país para llevarla a los países del centro y del norte de Europa y lo mismo en el caso de España que se quejaba de que con su baja penetración de gas en los hogares españoles y el alto nivel de generación eléctrica de los últimos meses –muy difícil de reducir ante la falta de otras tecnologías que no sean las renovables, a no ser que se reactivase la central de carbón de As Pontes (A Coruña)— penalizaría a la industria y no ayudaría al resto de países. "Somos solidarios pero no se nos puede pedir un esfuerzo desproporcionado", dijo Teresa Ribera hace una semana tras anunciar su oposición al plan europeo. 

5. ¿No existe en España riesgo de suministro si hay un corte de gas ruso?

El Gobierno y el sector energético llevan meses defendiendo que la enorme diversificación de proveedores de gas (el gas ruso apenas representa el 10% del total) y el hecho de tener un tercio de la capacidad de regasificación de Europa (con seis regasificadoras en el país) que permiten la llegada de gas natural licuado (GNL) a través de barcos metaneros hacen que España no tenga grandes riegos ante un corte de suministro de Rusia. Y así lo ha vuelto a repetir la vicepresidenta este martes en Bruselas: "Creemos que España es muy difícil que pudiera llegar a tener cualquier problema de suministro. Al contrario, creemos que está asegurado".

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