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La empresa familiar se reivindica

Los empresarios familiares españoles empiezan a sentirse menospreciados por el actual Gobierno y avisan que ni se asustarán ni se esconderán

El rey Felipe VI posa para una foto de familia en el XXV Congreso Nacional de la Empresa Familiar. EFE

De Leopoldo Rodés a Andrés Sendagorta. Son el primer y último presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Fundado en Barcelona en 1992, esta asociación ha logrado convertirse en el principal foro de los empresarios familiares españoles. Un centenar de socios a los que se unen 18 asociaciones territoriales. Rodés fue uno de los primeros grandes publicitarios de España a través de la agencia que él fundó, Media Planning, hoy parte del grupo Havas. Entre sus reconocimientos, su papel antes de la designación olímpica en octubre de 1986 para lograr que los Juegos de 1992 fueran asignados a Barcelona al ser anfitrión de los miembros del COI. Sendagorta, de carrera militar, es presidente de Sener, un grupo diversificado de ingeniería del País Vasco, presente en sectores que van del aeroespacial a la defensa. Reconocido por su discreción, su última gran apuesta ha sido Australia. Allí participa en distintos proyectos y ha comprado el 60% del capital de la ingeniera Tactix.

El IEF cerró ayer martes su congreso anual en Cáceres, donde participó como ponente el Rey de España. Felipe VI ha estado presente en los últimos siete días en otras dos reuniones con destacada participación empresarial: el Congreso de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, celebrado en Bilbao, y presidido por Isidro Fainé (presidente de Fundación Caixa y Criteria), y el Foro de La Toja, celebrado en esta isla gallega e impulsado por el hotelero, presidente del grupo Hotusa, Amancio López.

Más allá de las patronales como la CEOE y sus afiliadas autonómicas, la España empresarial nunca ha andado escasa de debate, aunque no todo lo que se comenta en privado acaba haciéndose público. A estos foros hay que unir las distintas organizaciones empresariales, mezcladas con presencia de académicos y personalidades de distintos ámbitos, como el Círculo de Economía de Barcelona, el Círculo de Empresarios de Madrid o el Círculo de Empresarios Vascos. Estas tres organizaciones se reúnen anualmente para dar el premio Reino de España, que este año ha recaído en Gabriel Escarrer Julià, fundador y presidente del grupo de hoteles Meliá. Su hijo, Gabriel Escarrer Jaume, es presidente de Exceltur, asociación que engloba el sector turístico español.

Con el nombramiento de Sendagorta en mayo pasado, el IEF ha tenido quince presidentes, cuyo mandato dura dos años y no son renovables. El empresario vasco sustituyó en la presidencia a Marc Puig, presidente del grupo de perfumería y moda que lleva su apellido. Todos los presidentes han representado a sectores muy diversos: desde el editorial (José Manuel Lara, Editorial Planeta; Javier Moll, Prensa Ibérica) hasta los componentes del automóvil (Francisco Riberas, Gestamp), la distribución (Juan Roig, Mercadona) y la moda/textil (Isak Andic, Mango) . Nunca ha ejercido ninguna mujer como presidente, aunque ahora tiene a dos vicepresidentas: Sol Daurella, presidenta de la embotelladora de Coca Cola, y Sabina Fluxá, vicepresidenta y CEO del grupo hotelero balear Iberostar. A ellas, en la junta directiva del IEF, se le une otra mujer, Pilar Martínez Cosentino, vicepresidenta de este grupo andaluz dedicado al diseño y arquitectura para el hogar. Una de las tres está llamada a ser la sucesora de Sendagorta en la cúpula del IEF.

Desde su fundación, los empresarios españoles nunca se han mostrado tan beligerantes como ahora. “No nos vamos a esconder ni nos vamos a asustar”. Toda una declaración de intenciones empresarial. Fue el video de presentación de las jornadas del IEF. “Algunos hacen discursos. Otros descubren enemigos y los señalan con el dedo. Los hay que nos avisan de las tormentas que llegan y nos recomiendan que nos escondamos porque ellos nos protegerán. Ya hemos superado antes tormentas y tempestades sin soltar el timón”, seguía. 

¿Pesimismo? Menos del esperable. La encuesta de la empresa familiar de este año dio una puntuación de 4,59, entre 0 y 9, para valorar la situación económica actual. En 2021 la puntuación fue de 4,91. En los últimos diez años, la mejor valoración correspondió a 2017, con 6,22 puntos, y la peor a 2011, con 2,32. En Este ejercicio, un 58% de los empresarios consideran estar inmersos en “un crecimiento frágil de la actividad sin creación neta de empleo.” A pesar de todo, un 48% piensa que habrá un aumento de las cifras de ventas y un 35% espera aumentar la plantilla. En medio de anuncios constantes de subidas de impuestos, a nadie se le escapaba la indirecta: el país invitado en el congreso de este año era Portugal, cuyo gobierno de izquierdas ha decidido bajar impuestos para atraer a contribuyentes de otros países. Sobre todo, procedentes de España. ¿Quién se dará por enterado?

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