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Rebajas fiscales

Las autonomías del PP copan el descenso de recaudación por las reformas fiscales

La previsión de Airef es que las rebajas fiscales acometidas por las autonomías supongan una mengua de 1.900 millones de recursos en todo el Estado

Puig interviene en el Foro La Toja con el presidente gallego, Alfonso Rueda, y su homólogo andaluz, Juanma Moreno Bonilla.

Varias son las autonomías han anunciado a lo largo de este otoño sus propias reformas fiscales para combatir la espiral inflacionista. El titular, la rebaja de impuestos, puede ser el mismo, pero sus efectos sobre las arcas públicas son totalmente distintos como diferentes han sido las medidas aplicadas. E igual que para un crimen hay que seguir el rastro del dinero, las políticas fiscales exhibirán sus diferencias en la recaudación final, y en estas, serán las autonomías presididas por el PP las que protagonicen el descenso.

Lo evidencia el último informe de la Airef sobre las proyecciones presupuestarias para 2023. Según el estudio del organismo financiero, las administraciones autonómicas ingresarán en 2023, cuando se realicen las declaraciones de la renta de este curso, 686 millones menos. El descenso, no obstante, será mayor a partir de 2024. El motivo es que aunque la rebaja se aplica sobre la renta de 2022 "su impacto se trasladará a la liquidación del sistema", que el Gobierno realiza con dos años de decalaje. Ahí es donde Madrid y Andalucía sentirán la caída de recursos con más intensidad.

Para ese 2024, la previsión de Airef (que insiste en que es "muy difícil estimar el efecto de las medidas sobre el IRPF y el año en que afectarán") es que las rebajas fiscales acometidas por las autonomías supongan una mengua de 1.900 millones de recursos en todo el Estado. El cálculo no incorpora los efectos de la reforma del Botànic, que se presentó el día previo a la publicación del informe de la autoridad fiscal. Así, añadiendo esos 150 millones de reducción achacables a la Comunitat Valenciana, según los cálculos del Botànic, la reducción de la recaudación se elevaría a los 2.050 millones.

Esto significa que la rebaja valenciana del IRPF apenas supondrá un 7% de la caída de la recaudación en todo el Estado. El resto se lo llevarán, mayoritariamente, las autonomías que están en manos de los 'populares' que han apostado por una bajada de impuestos más agresiva frente a las comunidades socialistas que apenas han seguido la senda de tocar el impuesto de la renta. Solo la han tomado Baleares, Navarra y Canarias en diferentes grados, aunque con menor profundidad que las del PP.

Pero de entre las que gobierna el PP hay una que se sitúa como la principal referencia en el bocado a los ingresos públicos: la Comunidad de Madrid. Ya sin Impuesto de Patrimonio, su deflactación del IRPF del 4 % (es decir, la reconfiguración de los tramos del impuesto de la renta) liderará la bajada de la recaudación. En 2023 serán 335 millones, una cantidad que se prevé que se triplique y roce los mil millones en 2024. Es decir, la mitad del dinero de impuestos que dejarán de entrar en las arcas públicas ese año deberían haberse pagado en Madrid.

También se notará la caída en Andalucía. En 2023 las estimaciones de la Airef sitúan su descenso por encima de los 200 millones al incluirse no solo la bajada del impuesto de la renta sino además otros tributos como el de Patrimonio, con un coste de 97 millones. Este sí que se notará directamente en 2023 a lo que se añadirá el año siguiente los mencionados efectos de las liquidaciones que realiza el Gobierno a dos años vista lo que podría aumentar esa caída hasta los 600 millones. Casi uno de cada tres euros.

En total, entre Andalucía y Madrid, las dos principales comunidades donde gobiernan los 'populares', se prevé que dejen de ingresar 1.500 millones, tres de cada cuatro euros de toda España que no entrarán en las arcas públicas. Si a ellas se le suman los alrededor de 200 millones que supondrán las rebajas de Murcia, que ha anunciado esta semana la eliminación del Impuesto de Patrimonio así como la bajada de un 4% de su IRPF, y Galicia, también con bonificación de Patrimonio e IRPF, se estima que las autonomías del PP copen casi el 80 % de la caída de recursos.

Las cifras evidencian dos modelos con un relato que no solo es autonómico sino que tiene su impronta estatal. El PP presume de importantes bajadas de impuestos (solo Castilla y León no ha hecho una en este sentido) mientras que los socialistas, si las hacen, tienen un impacto menor y suelen acabar compensadas con subidas a los tramos altos. El comportamiento de los partidos valencianos hace evidente estos posicionamientos: el PP votó a favor de la bajada del IRPF del Botànic (aunque defiende que es insuficiente), pero no lo hará al aumento para gravar el Patrimonio.

La otra derivada afecta al modelo de financiación. La recaudación influye sobre los recursos propios de cada autonomía aunque es el Estado el que finalmente los reparte en las liquidaciones. Una bajada de ingresos supone una bolsa inferior para repartir. El Gobierno ya avisó esta semana: antes de reformar el sistema de reparto, las autonomías (y por ende, los partidos) debían "aclarar" su modelo fiscal. Los números son claros y señalan dos caminos, dos sendas que hacen que la financiación cuente con otra traba más para ser reformada.

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