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Polémica internacional

El contrato de la discordia: ¿Por qué Huawei y España están en el centro de la disputa entre Estados Unidos y China?

Analizamos en seis claves la polémica por el contrato de 12,3 millones adjudicado al gigante chino por un hardware que almacena las escuchas telefónicas del sistema utilizado por las Fuerzas de Seguridad del Estado

Huawei apuesta por Túnez como centro tecnológico del continente

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Carles Planas Bou

Carles Planas Bou

Barcelona

Un contrato entre el Ministerio del Interior y el gigante tecnológico chino Huawei ha puesto al Gobierno de España en el centro de la tensión comercial entre Estados Unidos y China y ha despertado cierto malestar en Bruselas.

España ha renovado un contrato con Huawei por valor de 12,3 millones de euros para que los servidores OceanStor 6800V almacenen las escuchas telefónicas de SITEL, el sistema de interceptaciones con autorización judicial que utilizan las fuerzas de seguridad que dependen del Ministerio del Interior. El equipo no almacena información clasificada de operaciones de espionaje ni es utilizado por el CNI. Aun así, fuentes de la agencia española de inteligencia han explicado a El Español su malestar con la decisión del Gobierno y su "profunda desconfianza" hacia Huawei.

El contrato no pasó desapercibido en EEUU. Los republicanos Tom Cotton y Rick Crawford, directores de los comités de inteligencia del Congreso y Senado, mandaron la semana pasada una carta en la que pedían a la directora de la CIA, Tulsy Gabbard, revisar los acuerdos bilaterales que fijan el intercambio de información de inteligencia con España al temer que ese flujo podría exponer su seguridad nacional ante China.

Washington lleva años poniendo a Huawei en el centro de su diana. Tanto Joe Biden como ahora Donald Trump han restringido el comercio de sus productos, prohibiendo en 2022 a las empresas estadounidenses contratar sus servicios de telecomunicaciones para las redes 5G o vetando desde el pasado mayo adquirir sus chips para inteligencia artificial.

El contrato también despierta cierto recelo en Bruselas. Fuentes de la Comisión Europea han reconocido que esa decisión comercial les es "difícil de comprender", pues consideran que Huawei es un proveedor "de alto riesgo". "No siempre la oferta más barata es la mejor", han valorado en declaraciones a Antena 3.

"España depende ahora del país con el mayor y más sofisticado programa de espionaje ofensivo dirigido contra nosotros", ha alertado el eurodiputado Bart Groothuis, ex alto funcionario de ciberseguridad del Ministerio de Defensa holandés, en declaraciones a Politico, una advertencia replicada por la oenegé humanitaria Artículo 19.

En 2018, la Unión Europea excluyó a fabricantes chinos como Huawei de los concursos públicos y del despliegue de redes de telecomunicaciones citando el temor a que sirvan como brazo del espionaje chino. Desde entonces, al menos 11 países del bloque han prohibido contratar a Huawei, entre ellos Alemania y Suecia. Otros, como Italia, lo estudian caso por caso.

El pasado marzo, la Comisión y el Parlamento Europeo suspendieron el acceso a las instituciones de los lobistas de Huawei "como medida de precaución" tras las acusaciones de soborno vinculadas al gigante chino en Bruselas.

El Gobierno español ha respondido a las acusaciones asegurando que el contrato con Huawei no supone ningún riesgo para la seguridad nacional, pues su hardware de almacenamiento "representa una parte menor de un sistema estanco, auditado, aislado y certificado en cumplimiento del esquema nacional de seguridad de alto nivel", han explicado fuentes de la administración a Bloomberg News.

A finales de abril, el Ejecutivo ya respondió a preguntas formuladas por diputados de Vox remarcando que el contrato con Huawei cumple con el Esquema Nacional de Seguridad y otras normativas que garantizan, entre otras cosas, la protección de los datos tratados "sin que sea posible el acceso externo a los datos ni por parte de los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ni por terceros".

No obstante, el Gobierno ha forzado a lo largo de los últimos años la expulsión de Huawei de sus redes 5G críticas. Aunque no hay un veto oficial sobre la compañía, en 2023 se publicó una orden que la dejaba fuera de los procesos de adjudicación y progresivamente las las teleoperadoras han sustituido sus servicios por los de Nokia y Ericsson.

Huawei ha defendido que todos sus productos, entre ellos el sistema de almacenamiento de escuchas telefónicas contratado por el Gobierno, "cumplen estrictamente con las leyes y normativas locales, así como con los criterios y estándares aplicables de admisión de productos". En un comunicado oficial, la compañía china remarca que "no tiene acceso a los datos del cliente", que están exclusivamente gestionados por el mismo, y que la ciberseguridad es su "principal prioridad".

El Gobierno chino ha respondido a la polémica para defender a Huawei y acusar a EEUU de intrometerse en sus acuerdos con otros países para "politizar cuestiones comerciales e imponer un bloqueo perverso contra empresas chinas". El portavoz de la embajada china en España ha calificado las acusaciones de Washington de "un acto típico de bullying".

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