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El truco fiscal que muchos desconocen: cómo pagar menos en la próxima declaración de la Renta antes de que acabe el año

Deducciones olvidadas, decisiones de última hora y errores comunes que pueden marcar la diferencia en tu IRPF de 2025

Campaña declaración de la renta.

Campaña declaración de la renta.

El cierre del año fiscal se acerca y, con él, una de las decisiones económicas más importantes para millones de contribuyentes: cuánto se pagará a Hacienda en la próxima declaración de la Renta. Aunque muchos dan por hecho que ya no se puede hacer nada, expertos fiscales y organizaciones de consumidores insisten en que diciembre es un mes clave para reducir la factura del IRPF si se actúa a tiempo.

Uno de los aspectos más determinantes está en las deducciones, tanto estatales como autonómicas. Aportaciones a planes de pensiones, donaciones a ONG, inversiones en eficiencia energética en la vivienda o incluso la compra de determinados vehículos pueden suponer un ahorro significativo. El problema es que buena parte de estas ventajas fiscales pasan desapercibidas para el contribuyente medio, que acaba pagando más de lo necesario.

También influyen las rentas del trabajo. En los últimos meses, Hacienda ha puesto el foco en aliviar la carga fiscal de los salarios más bajos, especialmente tras la subida del salario mínimo interprofesional. Sin embargo, no todos los beneficiarios saben cómo les afecta ni si deben presentar la declaración o no, lo que genera dudas frecuentes y errores que luego se traducen en ajustes inesperados.

Vídeo: Hacienda cambia la fecha de la declaración de la Renta

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Otro punto clave está en las ganancias y pérdidas patrimoniales. Vender acciones, fondos de inversión o incluso una vivienda antes de final de año puede servir para compensar pérdidas acumuladas y rebajar el importe final a pagar. Es una estrategia legal y habitual, pero que requiere planificación y, sobre todo, conocer bien los plazos.

Las deducciones autonómicas merecen un capítulo aparte. Alquiler de vivienda, nacimiento de hijos, gastos educativos o cuidado de personas dependientes son solo algunos ejemplos que varían según la comunidad autónoma. Revisarlas puede marcar la diferencia entre una declaración ajustada o un susto en el resultado final.

Los técnicos de Hacienda advierten, además, de errores muy comunes: no revisar el borrador, olvidar ingresos puntuales o asumir que Hacienda siempre tiene todos los datos correctos. La experiencia demuestra que el borrador no es infalible y que una comprobación a fondo puede ahorrar cientos —o incluso miles— de euros. En este contexto, organizaciones como la OCU recuerdan que no se trata de buscar atajos, sino de conocer bien las reglas del juego. La ley ofrece múltiples herramientas para pagar lo justo, pero solo benefician a quienes se informan y actúan antes de que termine el año.

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