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El gesto diario en casa que dispara tu factura de la luz sin que lo notes

Expertos en energía alertan: abrir el horno, subir un grado la calefacción o elegir mal la tarifa puede encarecer el recibo hasta un 40%

Ahorrar en la factura de la luz es fácil si sabes cómo hacerlo.

Ahorrar en la factura de la luz es fácil si sabes cómo hacerlo. / Mediterráneo

Ahorrar en la factura de la luz no depende solo de tener electrodomésticos modernos o de apagar las luces al salir de una habitación. Según coinciden varios expertos en energía y consumo doméstico, los hábitos cotidianos son el factor que más impacto tiene en el gasto energético del hogar, muchas veces sin que el usuario sea consciente de ello.

Uno de los ejemplos más claros lo señala Carles Torrecilla, profesor de Dirección de Marketing en Esade, en declaraciones a la revista CLARA. “Cada vez que abres la puerta del horno pierdes un 20% de la energía acumulada”, advierte. Un gesto tan habitual como comprobar cómo va la comida obliga al aparato a volver a calentarse, multiplicando el consumo. Su recomendación es clara: abrir solo cuando sea imprescindible y aprovechar cada uso para cocinar varios platos a la vez.

La nevera, la lavadora y el lavavajillas

El frigorífico, encendido las 24 horas del día, es otro de los grandes protagonistas del gasto energético. Torrecilla recuerda que por cada grado que se baja la temperatura se incrementa el consumo en un 5%, además de advertir contra errores comunes como introducir comida caliente o sobrecargarlo, lo que dificulta la correcta circulación del aire.

En el caso de la lavadora, el impacto está sobre todo en la temperatura del agua. “Reducir el lavado de 40º a 15º puede disminuir el consumo energético a la mitad”, explica el experto. Y con el lavavajillas, el consejo es inequívoco: usarlo siempre a plena carga. Según Torrecilla, hacerlo así puede suponer un ahorro de hasta el 60% en agua y electricidad frente a lavados incompletos.

Cada grado de más se paga caro

Con la llegada del frío, el consumo se dispara. Pedro Ruiz, director de Ruca Luz Energía, asegura en declaraciones a COPE Sevilla que es posible ahorrar entre un 30% y un 40% siguiendo tres pautas básicas: usar aparatos eficientes con termostato, evitar fugas de calor y mantener una temperatura estable. El margen es estrecho: cada grado de más puede aumentar la factura entre un 7% y un 10%. Por eso, los expertos recomiendan mantener la vivienda entre 19 y 21 grados y calentar solo las estancias que se usan, dejando los dormitorios para media hora antes de dormir.

Más allá del consumo diario, hay un aspecto que pasa desapercibido para muchos hogares: la potencia contratada. Según explica Jesús, ingeniero y experto energético, cerca del 30% de la factura corresponde a costes fijos, que se pagan incluso aunque no se consuma electricidad.

Revisar la potencia máxima utilizada en el último año permite ajustar este término. “Cada kilovatio de ajuste puede suponer un ahorro de entre 35 y 50 euros al año”, señala. En muchos casos, basta con aceptar que el interruptor salte una o dos veces al año para reducir de forma notable el recibo. Elegir bien la tarifa también marca la diferencia. Las tarifas fijas aportan estabilidad, mientras que las indexadas o el PVPC permiten aprovechar las horas más baratas, aunque exigen mayor control del consumo. Para quienes no pueden adaptar sus horarios, los expertos recomiendan valorar un precio único.

A esto se suma el llamado consumo silencioso: aparatos enchufados o en stand-by que pueden representar hasta un 10% del gasto mensual, según guías de ahorro energético. Desenchufarlos o usar regletas con interruptor es una de las medidas más sencillas y eficaces.

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