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Pactó su despido para cobrar el paro y abrir un bar: la Justicia anula el acuerdo

Un ayudante de camarero que pactó su propio despido con la empresa.

Un ayudante de camarero que pactó su propio despido con la empresa. / Mediterráneo

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha destapado y confirmado un fraude de ley en el acceso a la prestación por desempleo protagonizado por un ayudante de camarero que pactó su propio despido con la empresa para poder cobrar el paro, capitalizarlo y abrir su propio bar. La sentencia da la razón al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y obliga al trabajador a devolver la ayuda recibida, al considerar que el cese fue simulado.

El caso, que se remonta a mayo de 2024, pone el foco en una práctica que la Justicia considera especialmente grave: crear artificialmente una situación de desempleo para acceder a prestaciones públicas a las que no se tiene derecho.

Un despido disciplinario que nunca se probó

El trabajador llevaba empleado como ayudante de camarero desde el 21 de febrero de 2013. El 10 de mayo de 2024, la empresa le comunicó un despido disciplinario por “falta de confianza”, un motivo genérico que nunca fue concretado ni probado.

Ese mismo día, el trabajador presentó demanda por despido y, pocos días después, en el acto de conciliación, la empresa reconoció la improcedencia y acordó pagarle una indemnización de entre 1.010 y 1.100 euros, según consta en las resoluciones judiciales. Una cuantía que el tribunal considera muy inferior a la legalmente exigible, teniendo en cuenta su antigüedad y su salario bruto mensual, que rondaba los 1.936 euros.

La prueba clave: reclamó el despido antes de que se lo notificaran

Uno de los elementos decisivos del caso fue una incoherencia temporal difícil de justificar. El TSJPV constató que la papeleta de conciliación fue presentada dos días antes de que se entregara formalmente la carta de despido al trabajador.

Para el tribunal, este dato demuestra de forma clara que existía una connivencia previa entre empresa y empleado, orientada a simular el despido y permitir al trabajador acceder al paro con vistas a un proyecto empresarial ya planificado.

Capitalización del paro para financiar un bar ya apalabrado

Tras el despido, el trabajador solicitó la prestación por desempleo, que le fue reconocida por 660 días, con una base reguladora diaria de 63,85 euros. El 20 de mayo de 2024 pidió además la capitalización total del paro para darse de alta como autónomo y hacerse cargo del traspaso de un bar, valorado en 25.000 euros.

Sin embargo, el tribunal acreditó que el contrato de arrendamiento del local se había firmado el 17 de mayo, es decir, solo cinco días después del despido y antes incluso de solicitar la capitalización. Para la Justicia, esto demuestra que el negocio ya estaba cerrado con anterioridad y que el despido fue simplemente el instrumento necesario para financiarlo con dinero público.

El SEPE sanciona y el TSJPV confirma el fraude

El SEPE sancionó al trabajador por fraude de ley y le exigió la devolución íntegra de la capitalización cobrada. Aunque en un primer momento el Juzgado de lo Social nº 2 de Vitoria-Gasteiz estimó la demanda del trabajador, el organismo recurrió la decisión.

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco terminó dando la razón al SEPE, concluyendo que no existió un despido real, sino una simulación destinada a crear una situación legal de desempleo aparente.

Como consecuencia, el TSJPV anuló el acuerdo de conciliación, dejó sin efecto sus consecuencias económicas y confirmó la obligación de devolver las prestaciones indebidamente percibidas.

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