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Accidente de Adamuz

El ministro Óscar Puente contraataca al informe de la investigación del accidente de Adamuz y dice que no teme que Sánchez le pida dimitir

El ministro de Transportes presenta un nuevo alud de datos con las inspecciones con ultrasonidos de la infraestructura, que habían validado el buen estado del carril

Asegura que las muescas en los bogies de los Iryo podrían ser más pronunciadas porque se trata de trenes más pesados

Puente dice que no teme ser cesado por Sánchez tras el accidente de Adamuz: "Mi puesto está a su disposición siempre"

Lucía Feijoo Viera

Barcelona

"Me siento capacitado para seguir y no temo que el presidente Sánchez me pida dimitir", ha asegurado el ministro Óscar Puente este viernes, horas después de que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) haya hecho público el informe preliminar del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) en el que se señala una rotura de la vía como la hipótesis más plausible del descarrilamiento del Iryo.

A pesar de que el informe no descarta ninguna hipótesis, tal como ha reiterado en diversas ocasiones el ministro, en él se afirma que las muescas en la rueda y la deformación en el carril "son compatibles con el hecho de que estuviese fracturado" antes del paso del Iryo accidentado. Esto ha provocado que el titular de Transportes, que ha asegurado que ha conocido lo que dice el informe al mismo tiempo que la opinión pública, haya desplegado un alud de datos con todas las inspecciones que Adif ha llevado a cabo en este tramo que, según él, avalan que era algo impredecible.

Ultrasonidos

Tanto Puente como el presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, han hecho una detallada lista, muy técnica, de las evaluaciones y del calendario en el que se produjeron. El objetivo era validar el buen hacer del gestor de las infraestructuras y por ende del ministerio. "No había ninguna señal que indicara que se debía hacer nada en ese tramo", ha asegurado el ministro. Ha explicado que se realizaron controles con ultrasonido en las 114 soldaduras del raíl, además de pruebas dinámicas y geométricas. En ningún caso se detectaron fallos, ha proclamado.

Controles de calidad posteriores, sensores automatizados con niveles de alarma (por colores, que nunca pasaron del amarillo), vigilancia de brigadas a pie de raíl, bateo de vías, auscultaciones... la lista ha sido larga y prolífica. Puente los ha ido exponiendo uno a uno: entre el 26 de junio del año pasado, poco después de la finalización de la renovación de la infraestructura, y hasta el 7 de enero de este año.

La "florinata" de las constructoras

Previamente habían explicado los tres contratos de ejecución de las obras de mejora del recorrido Guadalmez-Córdoba que es donde se integra el paso de Adamuz, en la línea Madrid-Sevilla, que acabaron en mayo. Puente ha pormenorizado los importes y ha destacado que las constructoras a las que se adjudicaron los trabajos "son la florinata" del sector, refiriéndose al prestigio de Ferrovial, OHLA, FCC y Azvi, que hicieron las obras.

Uno de los aspectos que hasta el momento no había apuntado el ministro de Transportes es que el mayor peso de los Iryo podría haber tenido alguna relación con que las muescas fueran más profundas en esos trenes. No obstante, ha recordado que aunque la CIAF sí que ha podido examinar los coches de la marca italiana, el ministerio no. Y ha dejado a criterio de la comisión y de la autoridad judicial las conclusiones sobre este extremo.

Respuestas a Feijóo

Puente también ha dedicado un rato a responder las preguntas que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, le había lanzado a mediodía sobre la crisis ferroviaria. Además de acusarle de hacerse eco de "bulos", ha recalcado que la rotura de la vía, principal hipótesis del descarrilamiento, se tuvo que producir "minutos y horas" antes del suceso y, por tanto, no se pudo detectar.

La rotura de carriles ferroviarios es "recurrente" en Europa, ha advertido Óscar Puente. La Agencia Europea del Ferrocarril (ERA por sus siglas en inglés) recibe cada año en torno a 3.000 avisos de este tipo, y a veces "pueden producirse fallos", como se ha visto en Adamuz, con 45 víctimas mortales, un siniestro que ha vuelto a decir que fue "extraño por infrecuente". "A lo mejor la conclusión cuando esto termine es que igual hay que hacer otro tipo de controles", ha opinado.

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