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¿Ahorrar o pagar deudas primero? La respuesta de una asesora financiera que evita el error más común

La clave según Natalia de Santiago está en tener colchón, identificar la deuda cara y automatizar el ahorro para no vivir siempre “a contrarreloj”

La experta en finanzas Natalia de Santiago aclara qué pasará con las pensiones: "Se espera que bajen al 50-60% del sueldo"

PI STUDIO

La duda parece sencilla, pero en realidad es una trampa muy habitual: ¿pagar deudas o empezar a ahorrar? La respuesta, según los expertos en finanzas personales, no es elegir un bando, sino entender qué está poniendo en riesgo tu estabilidad. Porque empezar a ahorrar no cancela la urgencia de reducir deuda, pero pagar deuda tampoco justifica vivir sin red. Y ahí es donde el orden —y el tipo de deuda— lo cambia todo.

El Banco de España recomienda tratar el ahorro como una parte fija del presupuesto, “como si se tratara de otro gasto obligatorio”, y propone destinar un 10% de los ingresos. A la vez, también anima a disminuir o eliminar deudas, lo que deja claro que ambas cosas deben convivir. La pregunta real no es “deuda o ahorro”, sino cómo evitar quedarte sin margen y tener que volver a pedir crédito cuando surja un imprevisto.

El primer punto de partida que lo ordena todo es el fondo de emergencia. El Banco de España lo plantea con una pregunta directa: si mañana aparece una urgencia, ¿tienes recursos para afrontarla sin financiarte? Ese colchón sirve precisamente para no convertir cualquier avería o gasto inesperado en más deuda, y la recomendación es acumular el equivalente a entre tres y seis meses de gastos fijos. Si estás en cero, el dilema se resuelve solo: lo primero es construir ese mínimo.

La segunda variable es igual de importante: no todas las deudas muerden igual. Cuando hay créditos especialmente caros —como el pago aplazado de tarjeta— la OCU advierte que es una opción “muy cara”, con TAEs que frecuentemente superan el 20%, y desaconseja utilizarla. El Banco de España también alerta del riesgo de la dinámica “revolving”: con cuotas bajas, el pago del principal se alarga, los intereses crecen y puede ocurrir que, aun pagando, la deuda no disminuya e incluso aumente. Por eso, cuando la deuda es cara, eliminarla se vuelve prioritario.

Ahora bien, para que el plan funcione de verdad, hace falta método. La experta Natalia de Santiago insiste en que el control financiero hay que hacerlo a un año, no solo mes a mes, para anticipar gastos previsibles como la renta, el IBI o el verano. Y señala el error más común: esperar a final de mes a ver si sobra algo, porque los gastos terminan ocupando todo el espacio disponible. Su propuesta es sencilla y práctica: ahorrar al principio, automatizando una transferencia en cuanto entra el dinero hacia una cuenta separada “en la que no tengas tarjeta”.

Pero hay un enemigo silencioso que complica todavía más el esfuerzo: la inflación, que De Santiago define como “la criptonita del ahorro”. Su aviso es claro: si el dinero se queda inmóvil, pierde valor con el tiempo, y por eso anima a invertir incluso pequeñas cantidades, siempre bajo una regla básica: no invertir en nada que no se entienda. En esa línea, destaca los fondos de gestión pasiva o indexados por su sencillez, diversificación y comisiones más bajas, y recuerda que hoy existen opciones accesibles con aportaciones desde 50 euros al mes.

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