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El Periódico Mediterráneo

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Naturpod

El sobre que evita que la fruta se pudra en pocos días

Naturpod adapta la estrategia de los grandes distribuidores y en pocos meses suma 90.000 euros en ventas

Marta Pastor, fundadora de Naturpod.

"Todo el mundo tiene este problema, pero pocos saben que pueden resolverlo". Desde hace meses, la ocupación de Marta Pastor es evitar un extendido inconveniente doméstico: la descomposición de la fruta y la verdura pocos días después de llegar a casa. Consciente de que los grandes distribuidores disponen de su propio método, esta directiva financiera decidió abordar el asunto replicando la fórmula a pequeña escala. Y lo logró trasladando el sistema que entrega a un supermercado un kiwi impoluto tras varias horas de camión a un sobre de papel.

Lo que hace este sobre, Naturpod, es absorber el etileno, un gas que desprenden las frutas y verduras al madurar y que se concentra a tal nivel en ambientes cerrados que consigue contaminar las piezas del entorno. Es decir que al madurar, por ejemplo un melocotón, consigue acelerar la descomposición de las piezas de su alrededor.

Precisamente por eso, los grandes distribuidores inventaron hace ya tiempo un sistema de absorción de etileno con el fin de poder transportar frutas y verduras en camiones y prevenir que llegaran dañadas al punto de venta. También para mantenerlas higienizadas en las cámaras frigoríficas. "Nosotros sabíamos cual era la tecnología que se estaba aplicando, así que buscamos una empresa de diseño industrial que nos ayudara a dar con un producto así pero con las medidas óptimas", explica Pastor.

Hasta entonces, la fundadora de la compañía se había movido en el sector financiero y la empresa privada y su única incursión en el sector alimentario había sido como inversora. Un año después de aquella decisión -el tiempo que tardó en dar con un diseño satisfactorio- se ha convertido en empresaria y emprendedora.

Naturpod llegó formalmente al mercado la primavera pasada, está en unas cien tiendas entre el área metropolitana de Barcelona y Girona y se han vendido unas 10.000 unidades. Esto se traduce en una facturación de 90.000 euros aproximadamente, teniendo en cuenta que cada unidad ronda los 9 euros.

Y ahora su principal reto es que el invento se popularice. La compañía ha cerrado ya acuerdos para vender también en las Islas Canarias, pero sus máximos responsables quieren que el sistema llegue a muchos otros puntos de España. Y luego, a otros países de Europa como Francia y Alemania. De hecho, para cumplir este y otros objetivos, la empresa acaba de abrir una ronda de financiación que aspira a cerrar en el medio millón de euros.

Sobre todo porque, más allá de todo esto, Naturpod trabaja en ofrecer la solución a pequeños distribuidores y fruterías o verdulerías minoristas. Y porque el siguiente paso será modernizar técnicamente el invento para convertirlo en un dispositivo inteligente que mida variables como el nivel de etileno o de humedad en el ambiente.

Triple vida útil

De momento, el producto como tal es un paquete de tres sobres que, según cifra Pastor, consigue alargar la vida útil de estos alimentos entre dos y tres veces. "Todo depende del estado de maduración de la fruta y de cómo ha sido conservada, pero si una fresa suele tener una vida útil de tres días, de media [con su sistema] puede subir hasta los ocho o los diez", apunta.

Se apoya en las métricas que ha cosechado durante el tiempo que ha estado trabajando en Naturpod, pero lo confirma con datos de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) o de la UC Davis, instituciones que han presentado estudios que demuestran que efectivamente los absorbedores de etileno prolongan la vida útil de las frutas y las verduras.

En el caso de su invento en particular, el sobre hace su efecto en casi cualquier recipiente donde se deje la fruta, pero donde se exprimen al máximo sus capacidades es en el cajón de la nevera. O en su defecto, en un recipiente donde sólo haya un tipo de fruta.

"En un espacio cerrado es mucho más útil y lo ideal sería poder separar fruta por fruta, ya que no todas desprenden el mismo etileno", explica la empresaria. En definitiva, "la idea es que lo puedas poner en cualquier sitio, pero para optimizar su funcionalidad lo mejor es la nevera", resume.

Para lograr la solución, esta empresa de Cornellà de Llobregat (Barcelona), ha tenido que trabajar en que el embalaje del sobre fuera lo suficientemente duro y frágil a la vez como para que, siendo fácilmente manipulable, aguantara bien en todo soporte. Y todo con un diseño que lo hiciera atractivo para su venta, que es el objetivo que ahora les obsesiona. Una vez le aseguren al producto su lugar en el mercado, remata Pastor, luego "todavía se puede ir más lejos".

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