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Andrés Sendagorta: Un nuevo capitán para las empresas familiares

Presidente del Instituto de la Empresa Familiar

Andrés Sendagorta.

Ser ingeniero era casi una predestinación en una familia como los Sendagorta, uno de los clanes vascos de Neguri, fundadores de la ingeniería Sener en 1956. Pero Andrés Sendagorta McDonell, el nuevo presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), ratificado por la asamblea de este ‘lobby’ el pasado día 11, sentía atracción no solo por la tierra sino especialmente por el mar y el aire y forjó una brillante carrera militar antes de presidir la firma familiar.

Nacido en Madrid en 1958, aunque se considera de Bilbao -ya se sabe aquello de que "los de Bilbao nacen donde quieren"-, se graduó en la Escuela Naval Militar de la Armada como alférez de Navío del Cuerpo General Escala Superior en 1985. Dentro de su carrera militar, ha sido oficial de guerra antisubmarina de la Fragata ‘Baleares’, teniente de Navío y pilotonaval de reactores de combate con calificación de portaaviones (U.S.Navy y Armada Española). Además ha ocupado también los puestos de piloto de reactores Harrier en la Base Naval de Rota y del portaaviones Príncipe de Asturias; jefe de Operaciones y segundo comandante; y capitán de Corbeta de la escala superior del Cuerpo General de la Armada. Gracias a todo ello recibió en 2009 la Gran Cruz del Mérito Naval, con distintivo blanco de manos del entonces rey Juan Carlos I.

"Como oficial de la Armada, se me ha dado la oportunidad de asumir responsabilidad desde bastante joven aunque pasando por un periodo de formación exigente", explicó en una entrevista recogida por el diario económico ‘Cinco Días’. La conclusión: "Profesionalmente no podría haber hecho lo que he hecho si no hubiera sido oficial de la Armada y piloto de combate". Y es que, a su juicio, en un escuadrón se lideran personas y en una empresa, igual, aunque la actividad sea diferente.

Como miembro de una saga empresarial tiene grabado a sangre y fuego que la última razón de ser de la empresa "es prestar servicio a la sociedad". Y para lograrlo hay que "ser bueno en lo que haces, porque de lo contrario eres un especulador; y ganar dinero haciéndolo porque si no, no eres una empresa". 

Recordó esas premisas que aprendió de su tío y de su padre, los fundadores de Sener, durante el discurso que pronunció ante la asamblea del IEF, que le ratificó como presidente en sustitución de Marc Puig, que agotó su mandato. Sendagorta aúna características de militar, con una carrera brillante; y como gestor de una compañía puntera. De la Armada aprendió a "valorar a las personas por lo que son y no por lo que tienen".

En el ámbito civil es diplomado en dirección general por el IESE, miembro de consejo rector del Instituto de Estudios Bursátiles y presidente, desde 2019, de la Asociación de Empresa Familiar de Euskadi (Aefame).

Su vinculación profesional con la compañía familiar, de la que es accionista, se fraguó primero como consejero y 10 años más tarde, en 1999, como vicepresidente del grupo de ingeniería. En 2018 fue nombrado presidente de la Fundación de la compañía y en 2020, presidente del grupo, tras relevar a su primo, Jorge Sendagorta, que ahora es el presidente de Hinor. En ese momento, a la vez, su sobrino e hijo del anterior presidente, Jorge Sendagorta Cudós, fue nombrado consejero delegado.

Con todo ello se mantiene el reparto de ramas familiares de este grupo de ingeniería fundado en 1956 por Enrique de Sendagorta, al que cuatro años más tarde se unió su hermano José Manuel, el padre del actual presidente.

Tal como se exige en esta empresa familiar, para acceder a la misma y tener un cargo hace falta una dilatada experiencia.

Andrés Sendagorta tiene seis hijos, entre la veintena y la treintena y nueve nietos. E introdujo en su discurso al acceder a la presidencia del IEF un mensaje con una sensibilidad especial sobre una cuestión "esencial": que las empresas familiares impulsen "iniciativas que fomenten y faciliten la conciliación entre el trabajo y la vida familiar". Y es que, a su juicio, si algo caracteriza a este tipo de compañías es el esfuerzo "por poner a las personas en el centro".

Sendagorta insistió ante la asamblea en pedir a los socios de esta élite de alrededor de un centenar de empresas -las de más peso en el país, que aportan el 70% del empleo privado y el 60% del PIB- que "las políticas de conciliación estén en la primera línea" de las prioridades empresariales. El mensaje claro y contundente del nuevo capitán -y nunca mejor dicho- de las compañías controladas por parientes.

Sin privilegios

"No queremos favores ni queremos privilegios. Lo que pedimos es que se nos tenga en cuenta y se nos permita competir en el mundo sin lastres ni desventajas". Ese fue uno de los mensajes de Andrés Sendagorta durante el discurso que pronunció en la asamblea del IEF que le ratificó como presidente. Reclamó que "todos, empresarios, empleados, sociedad civil, ayuntamientos, gobiernos autonómicos y gobierno central" se unan "en un empeño compartido: hacer posible el crecimiento, el progreso y la continuidad de las empresas familiares como muestra y expresión del progreso, la vertebración y la prosperidad nacional".

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