La posibilidad de que solo nos ocurran cosas buenas en la vida es remota. Además, para las cosas buenas no nos tenemos que preparar, pero para los fracasos, los reveses, las pérdidas, sí. Una de las habilidades que nos ayuda a enfrentarnos de manera óptima a estos reveses o retos que nos plantea la vida es la resiliencia, por eso es tan importante ayudar a nuestros hijos a desarrollarla.

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo de personas de seguir proyectándose en el futuro a pesar de los acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas o experiencias muy graves. Es decir, no solo aguantar, sino recuperarnos y crecer a partir de esa situación de estrés, de sufrimiento, de ansiedad.

“Ser una persona resiliente no significa no sufrir, no experimentar estrés, ansiedad, dolor, tristeza… No, en el camino a la resiliencia tenemos que aceptar el malestar. Lo que ha pasado me deja cicatriz, pero salgo adelante”, nos dice la psicóloga y experta en inteligencia emocional Begoña Ibarrola.

¿Por qué es tan importante desarrollar la resiliencia de nuestros hijos?

Podríamos decir que la resiliencia actúa como escudo protector ante las adversidades a las que nosotros y nuestros hijos vamos a tener que enfrentarnos sí o sí en la vida. “Es muy importante saber que la resiliencia no aparece por arte de magia cuando la necesitamos. La resiliencia hay que desarrollarla, entrenarla. Si, por ejemplo, vivimos una situación estresante, novedosa como la pandemia y necesitamos la resiliencia y no la hemos entrenado, no la vamos a tener”.

"La resiliencia es una habilidad que se entrena y nos acerca a la felicidad"

Begoña Ibarrola - Psicóloga

Hay quien dice que la resiliencia es la clave de la felicidad. “No es el único ingrediente, porque para mí la felicidad es una actitud interna, pero sí que es que habilidad que nos proporciona calidad de vida y, por tanto, nos acerca a la felicidad”, aclara Begoña. “Me atrevería a decir que la resiliencia es el mejor regalo que unos padres pueden hacerles a sus hijos”.

Claves para desarrollar la resiliencia de nuestros hijos

Como hemos comentado, la resiliencia no viene de serie en nuestro ADN, la resiliencia es una habilidad que hay que desarrollar, y las madres y padres podemos ayudar a nuestros hijos a hacerlo. Begoña Ibarrola nos da 8 claves para desarrollar la resiliencia en nuestros hijos. “Con estas claves os puedo asegurar que vuestros hijos, ante cualquier adversidad o revés de la vida, van a salir adelante fortalecidos”.

1.Seguridad y amor

El apego seguro es la base del edificio que es la resiliencia. Es decir, aportar a nuestros hijos seguridad y amor es el primer paso para dotarles de esta habilidad. Cubrir todas sus necesidades, no solo las fisiológicas, también las afectivas. Nuestros hijos necesitan sentirse queridos, tenidos en cuenta, respetados, amados. El psicólogo Rafa Guerrero siempre nos recuerda que un niño cuyas necesidades afectivas no han sido cubiertas en la infancia, pasará toda la vida buscando cubrir esa carencia, y no será difícil que ante la mínima adversidad, acabe desarrollando una adicción (a las drogas, a la comida, a la tecnología) o relaciones de dependencia emocional.

Enseñar a nuestros hijos a cultivar sus amistades les va a hacer más resilientes Freepik

2. Autoestima

Una autoestima sana y fuerte es imprescindible para afrontar con éxito cualquier situación difícil que depare el futuro. Es vital que nuestros hijos aprendan a quererse, a valorarse, a respetarse, a confiar en sus capacidades. “Esto no significa que tengamos que decir a nuestros hijos que todo lo hacen bien, es decirles que los seres humanos aprendemos con ensayo y error, y todos tenemos fortalezas y debilidades. Si nosotros confiamos en ellos, ellos van a confiar en sí mismos, si nosotros no confiamos en ellos, tendrán una autoestima baja y, ante cualquier problema, lo verán como una catástrofe a la que no podrán hacer frente. Y ni siquiera van a intentar superarla, porque se vana sentir desbordados”.

3.Facilitar las relaciones sociales

Poca gente relaciona tener amigos con ser resiliente, pero tiene mucho que ver. Un niño asilado es más débil. El asilamiento promueve la inseguridad y el miedo. El aislamiento social va a hacer que ante cualquier adversidad, no se sienta capaz y además no tenga esa red de apoyo que le ayude en los momentos difícil. Por tanto, al enseñar a nuestros hijos a hacer amigos, a cultivar las amistades, les estamos ayudando a desarrollar la resiliencia.

4.Enseñarles a abordar los problemas

A veces, con buena intención, las madres y padres tendemos a evitar los problemas a nuestros hijos, sin darnos cuenta de que esos pequeños problemas que les pueden surgir en la infancia les van a servir de entrenamiento para afrontar problemas más grandes en la adolescencia y en la edad adulta. Por tanto, no evitar problemas, ayudarles a que se sientan capaces de superarlos.

5.Ser solidarios

Hay que enseñar a nuestros hijos desde pequeños la importancia de ayudar a los demás, de ver al resto de las personas como un semejante, no como un enemigo. Está demostrado que cuando ayudamos a alguien, nos sentimos mejor, pero es que además se darán cuenta de que las personas tejemos redes entre nosotros, no ayudamos unos a otros. Por tanto, la solidaridad favorece la resiliencia.

6.Enseñarles a ponerse metas

Desde pequeños, nuestros hijos deben ponerse metas que vayan superando y que les sirvan de motivación. De esta forma, mejorarán su autoestima y el sentimiento de “yo puedo”. Pero, ojo, las metas deben ser asequibles, porque si se ponen metas imposibles, lo único que conseguiremos es que se frustren. Por tanto, metas adaptadas a su edad y a sus capacidades. Y, cada vez que las logren, felicitarles por el esfuerzo que han puesto en conseguirlas.

7.Enseñárles a ver las dificultades como retos

Ante una dificultad, asumir, en primer lugar, que esta nos provoca un cierto grado de malestar, pero rápidamente, enseñar a nuestro hijo a ver esta dificultad como un reto. ¿Cómo? Intentando buscar una solución siendo creativos y flexibles. La creatividad nos permite buscar diferentes alternativas, de forma que cuando algo no va bien por el camino A, buscamos el camino B. Y flexibles, porque si el camino A no ha funcionado, podemos abrir la mente y probar a ir al B.

"Dejar que nuestros hijos se enfrenten a pequeños problemas les servirá de entrenamiento para cuando tengan que enfrentarse, de adultos, a problemas mayores"

Begoña Ibarrola

8. El error como aprendizaje

Y, muy importante, enseñarles a ver los errores como oportunidades de aprendizaje, no como fracasos. Y aquí tenemos un papel fundamental las madres y padres, si penalizamos continuamente los errores de nuestros hijos, ante el miedo al fallo, se vendrán abajo y no querrán enfrentarse a esos retos que les va a plantear la vida.

 

La resiliencia en familia

No solo existe la resiliencia individual, sino que también existe la resiliencia familiar, es decir, la habilidad de enfrentarnos a los problemas y adversidades como grupo.

Las familias resilientes son aquellas que se unen ante la adversidad, que suman fuerzas Freepik

Begoña nos habla de 3 factores protectores, 3 sencillos hábitos o formas de relacionarnos en familia que van a hacer a nuestra familia más fuerte y menos vulnerable a los problemas:

  • TIEMPO: Pasar tiempo juntos es un elemento protector. “No solo hablo de tiempo de calidad, también cantidad”.
  • RUTINAS Y TRADICIONES: Nos proporcionan sentido de pertenencia a un grupo. Nos hacen sentir que pertenecemos a algo mucho más grande que nosotros. “El equipo es más que la suma de sus partes. Sentimos que juntos somos más grandes”.
  • CELEBRACIONES FAMILIARES: En ellas se agradecen los logros, los triunfos. Se comparten momentos de alegría, pero también momentos difíciles.

¿Cómo actúa una familia resiliente?

Las familias resilientes actúan de una determinada manera ante las adversidades:

1- Son capaces de actuar adecuadamente ante la crisis. No niegan la crisis, sino que ponen todos los recursos en común para ayudarse. Si la ayuda propia dentro de la familia no es suficiente, se pide ayuda fuera.

2. Se comunican de forma asertiva y respetuosa. Además, tienen muy en cuenta el punto de vista del otro.

3. Se unen más cuando la vida les golpea. 

4. Desarrollan un optimismo realista. No niegan la situación, la gravedad de lo que está pasando, pero se centrar en lo positivo y buscan soluciones.

5. Se apoyan en su red social. Las familias resilientes suelen tener una red de relaciones (amigos, familiares, vecinos…) que les ayudan ante situaciones adversas.