Parece evidente que padres, madres y docentes necesitan colaborar y no competir para educar a niños y adolescentes de la mejor manera, porque la unión hace la fuerza.

Sin embargo, todos hemos sido testigos de padres y madres que critican abiertamente a los profesores, muy a menudo delante de sus hijos, o de cómo arden los móviles con los mensajes de WhatsApp de los grupos de padres poniendo verde al docente de turno. Y también hemos visto profesores que apenas dialogan cara a cara con los padres o que tienen un discurso muy negativo sobre los alumnos.

La confianza es la clave en la relación entre la familia y la escuela

Seguro que a muchos de nosotros nos ha pasado lo que relataba Carles Capdevila en uno de los geniales vídeos que nos dejó: vemos la nota de que tenemos tutoría con el profesor de nuestro hijo y nos ponemos nerviosos. En realidad, deberíamos vivirlo como una oportunidad para conocernos y colaborar. Así nos lo contaba Carles, que nos ponía en este vídeo dos deberes fundamentales a los padres (no criticar al profesor, y menos aún delante de nuestros hijos) y a los docentes (decir cosas positivas sobre los alumnos a sus padres).

Eva Bach, pedagoga, quiere desechar la idea de que padres, madres y profesores tenemos que estar de acuerdo en todo: Las diferencias escuela y familia no son un problema, no es necesario que nos rijamos siempre por los mismos criterios. El mundo es diverso, y la diversidad es riqueza.

Sí que tiene que haber “una sintonía de fondo: los fines últimos de la educación los tenemos que compartir, y los objetivos han de ser similares”, pero habrá temas en los que discrepemos y sobre los cuales “podemos decir a nuestros hijos sin temor alguno que en casa seguiremos las normas de casa y en la escuela las de la escuela”.

Eva nos cuenta la historia de una madre que amenaza a su hija con llamar a su profesora para que la riña cuando no se porta bien. “Esto confunde ámbitos y quita autoridad a la madre”, afirma Eva. Para Eva, lo fundamental es que “los adultos responsables de su educación confiemos unos en otros, nos validemos y nos respetemos, aunque a veces discrepemos”.

Claves para mejorar la relación entre familia y profesores

La profesora Alba Alonso nos ofrece claves para mejorar la relación entre padres, madres y docentes, porque, reconoce, existe una gran falta de comunicación entre los docentes y la familia, y eso no es culpa de nadie, pero todos podemos hacer algo para arreglarlo”.

Para ello, nos dice Alba, es fundamental compartir información, cuanta más mejor, sobre la salud o estado de ánimo de nuestros hijos, sustituir la queja por propuesta, pues en lugar de criticar al profesor por la espalda podemos hacer aportaciones, hacer escuela, proponiendo actividades, charlas sobre nuestra experiencia relacionada con los temas que están estudiando, y, por último, no decir en los grupos de WhatsApp nada que no diríamos a la cara y comunicar nuestra queja, convertida en propuesta, al docente en lugar de criticarlo en estos grupos.

En definitiva, mejoraremos la relación familia-escuela si tenemos en cuenta estas claves:

Nuestros hijos y alumnos necesitan que nos respetemos

Que nos validemos, que nos apoyemos y digamos cosas positivas los unos de los otros. Transmitir una imagen positiva del profesor a nuestros hijos y de los alumnos a sus padres es fundamental para el bienestar de nuestros hijos.

Es importante conocerse y dialogar cara a cara.

Como decía Carles, las tutorías son una oportunidad de oro para este objetivo. Muchas veces, padres, madres y profesores no nos comunicamos directamente. Asistir a las reuniones y pedir una tutoría cuando nos preocupa especialmente algo es básico para fomentar la cooperación y fortalecer la educación de nuestro hijo.

Podemos convertir las críticas en propuestas.

No es malo que tengamos ideas propias, que pensemos en posibles mejoras o que discrepemos ante un comportamiento de la profesora. Pero si no transmitimos estas opiniones a los profesores, si no lo convertimos en propuestas, no servirán de nada. Seguro que podemos aportar ideas geniales, que podemos aportar información útil al docente sobre cómo está nuestro hijo en casa…

Entendamos que somos parte de la comunidad escolar.

Si entendemos la escuela como algo nuestro, la querremos cuidar mejor. Podemos aportar mucho, como nuestra participación en actividades abiertas, la organización de charlas sobre temas de los que somos expertos, etc.