El deporte sirve muy bien para ejemplificar las responsabilidades y funciones que debemos coordinar cuando tenemos hijos. En este partido, nuestros hijos e hijas son los jugadores que se dejan la piel en el campo mientras nosotros, sus entrenadores, les apoyamos, animamos, dirigimos, regañamos…

Sin embargo, todo entrenador o entrenadora que se precie debe conocer las reglas del juego, las técnicas y estrategias si quiere que los jugadores borden el partido. Es por eso que, como nos cuenta en el curso de nuestra plataforma “Prepara a tus hijos para la vida“, la experta en educación emocional Cristina Gutiérrez, “precisamos comprender y ser conscientes de las emociones que sentimos nosotros y saber cómo podemos entrenar las habilidades de nuestros hijos. Y la única manera de conseguirlo es practicándolo primero nosotros para saber cómo dominarlas”.

Desterrar el miedo en la educación de nuestros hijos

Parece inevitable, pero tenemos que intentar dejar el miedo fuera a la hora de educar a nuestros hijos e hijas. Ese miedo que nos inunda desde el mismo momento en que nacen, ¡o incluso antes! Como nos cuenta Cristina Gutiérrez, “el miedo es como un virus que va creciendo y creciendo y acaba siendo el miedo quien educa a nuestro hijo en lugar de nosotros”.

Si educamos a nuestros hijos desde el miedo –a que no tengan amigos, a que no consigan trabajo con los estudios que elijan, a que tropiecen y caigan, a que no sean felices todo el tiempo– estaremos transmitiéndoles a ellos también ese miedo. Cristina Gutiérrez nos lanza una pregunta respecto a este tema: “¿Os imagináis a un entrenador muerto de miedo y a los jugadores en el campo temerosos y asustados? ¿Quién creéis que ganaría este partido?”

Los padres y madres deben estar en el banquillo

Mientras nuestros hijos corren, se caen y fallan una vez detrás de otra, nuestro papel lo ejercemos desde el banquillo, observando, alentándoles cuando se equivocan y dándoles directrices. Pero, recordemos, siempre desde el banquillo y no desde dentro del campo. Al fin y al cabo, somos sus entrenadores, no sus compañeros de equipo.

Y los entrenadores confían y creen en las posibilidades y potencial de sus jugadores, por lo que Cristina nos pregunta: “¿Y tú? ¿Crees en el potencial de tu hijo?”.

Muchas veces educar con miedo tiene como consecuencia la sobreprotección. Es algo en lo que podemos caer en nuestra intención de evitar que nuestros hijos sufran. Sin embargo, como apunta Cristina, “no podemos olvidar que los padres sobreprotectores no entrenan, sino justo lo contrario: desentrenan”. Porque cuando les sobreprotegemos no les estamos proporcionando esas habilidades que van a necesitar para la vida, por lo que no estarán preparados cuando tengan que enfrentarse ellos solos a situaciones similares y no haya nadie para hacerlo por ellos.

Por último, Cristina Gutiérrez nos recomienda establecer un orden de prioridades y habilidades que queremos entrenar con nuestros hijos e hijas. Por ejemplo, haciendo una lista y colgándola en un sitio visible, como la puerta de la nevera, para, así, “que no se nos olvide nunca el entreno del día”.

En definitiva, las claves para entrenar a nuestros hijos e hijas para la vida se pueden resumir en:

  • No educar desde el miedo, sino desde la confianza en su potencial y sus capacidades.
  • Tener siempre en mente que la sobreprotección perjudica a nuestros hijos, pues como dijo Maria Montessori, “cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el camino”.
  • Observarles, estar atentos y darles directrices.
  • Ayudarles a levantarse cuando caen, pero también dejarles caer.
  • Animarles a descubrir la mejor versión de ellos mismos.
  • Transmitirles confianza y ser ejemplo a seguir.
  • Aprender a conocer y gestionar nuestras emociones para poder enseñarles a conocer y gestionar las suyas propias.