Los juegos siempre han estado bien considerados en el entorno educativo en la medida en que facilitan el desarrollo de diferentes aspectos de la conducta como: el carácter, las habilidades sociales y el aprendizaje. Aprender jugando permite fijar mejor el conocimiento a la vez que mejora la experiencia y la hace mucho más atractiva y estimulante. Igual ocurre con los videojuegos, que han extendido la acción de jugar al entorno tecnológico y digital. Su potencial es muy amplio y va más allá del puro entretenimiento. Además del ocio, el desarrollo de aplicaciones serias de los juegos tiene cada vez más interés en industrias como la defensa, educación, publicidad, exploración científica, sanitaria, urgencias, planificación cívica e ingeniería.

Por otro lado, los avances tecnológicos de los últimos años han acercado la creación y producción de videojuegos al público en general. Se ha originado una democratización de la creación de contenidos digitales hasta tal punto que hoy en día es sencillo producir videojuegos sin tener amplios conocimientos de programación. Atrás quedan los tiempos en los que se desarrollaban en complejos entornos de programación utilizando herramientas y lenguajes para los que eran necesarios conocimientos expertos y avanzados. Hoy en día, sin embargo, existen aplicaciones que permiten crear videojuegos con interfaces amigables donde las líneas de código se han sustituido por operaciones de alto nivel como arrastrar y soltar o copiar y pegar, entornos creados para facilitar la creatividad y aliviar la complejidad tecnológica.

A estos entornos se les conoce como “motores de juegos” aunque muchos de ellos son algo más que un conjunto de utilidades para crear juegos. Estas aplicaciones permiten de forma sencilla crear contenidos que pueden ejecutarse en múltiples plataformas y dispositivos. En estos entornos la complejidad no tiene que ver con los detalles técnicos sino con el diseño conceptual de la historia o la experiencia que se desea ofrecer al jugador.

En este contexto surgen emprendimientos y proyectos que compiten con las grandes empresas. Basan su éxito en la diferenciación, personalización y adaptación a mercados segmentados. Alcanzando éxito y rentabilidad, generando riqueza y empleo en el territorio. Y es una oportunidad que debe promoverse desde el ámbito universitario y empresarial. La transferencia de conocimiento desde la universidad es importante, pero también es necesario ayudar y recibir amablemente dicho conocimiento en el entorno emprendedor y empresarial. Poner en contacto directo a los jóvenes con los profesionales, emprendedores y empresarios es crucial.

Con esta idea Crea tu propio videojuego y negocio concita en un espacio emprendedor y colaborativo a jóvenes, mundo académico y emprendimiento. Para hablar entre iguales de videojuegos, emprendimiento y plantear retos de generación de riqueza y empleo. Transformando el conocimiento adquirido en oportunidades en un sector innovador con retos por descubrir. H

*Departament de Llenguatges i SistemesInformàtics (UJI)

*Centre de Coneixement i EmprendimentVinalab de Vinaròs