Javier Rojo, secretario general el PSE en Álava, admitió ayer que si sacrifica su objetivo de convertirse en diputado general alavés es para no perjudicar la campaña de José Luis Rodríguez Zapatero a la presidencia del Gobierno de España.

Rojo, que también es miembro de la ejecutiva federal del PSOE, confirmó que su partido apoyará el acceso del PP a la alcaldía de Vitoria y a la diputación foral, pero rehusó aclarar si está dispuesto a participar en un Gobierno de coalición como le ha ofrecido el candidato del PP a diputado general, Ramón Rabanera.

"MANIPULACIÓN" DEL PP

Iñaki Anasagasti, portavoz del PNV en el Congreso, calificó lo sucedido de "ejemplo de bajada de pantalones" y añadió: "Eso no se lo hubiera hecho el PSOE a (Pasqual) Maragall".

Irritado al comprobar que la "manipulación" del PP sobre una pretendida estrategia de acercamiento socialista al PNV ha hecho mella en la opinión pública, Rojo no ahorró adjetivos descalificadores hacia quienes, paradójicamente, van a recibir su apoyo. Por eso, quiso recordar al PP que el PSE cuenta con 9 de los 27 concejales de la capital alavesa y con 16 de los 51 miembros de las Juntas Generales de Álava. "Que no lo olvide", dijo.

"Álava ha sido la excusa para atacar al secretario general del PSOE", sentenció airado Rojo tras enfatizar que el PSE "nunca" hubiera permitido que un nacionalista se hiciera con la presidencia de esa diputación.

Fue el secretario general del PSE, Patxi López, quien vaticinó que el apoyo al PP en Vitoria y Álava "no será gratis". En contra de lo afirmado la víspera por Zapatero cuando anunció que no pedirán "nada a cambio" de sus votos, López advirtió que su partido sólo se incorporará a los gobiernos de Vitoria y Álava si "puede condicionar" la política que éstos desarrollen.

Ni Rojo ni López aceptaron que el anuncio realizado el lunes por Zapatero suponga una desautorización para el PSE y su máximo dirigente en Álava. "Soy copartícipe de la decisión", reivindicó Rojo, en un intento de quitar hierro a la sorpresa con la que recibieron la noticia algunos sectores del partido.

El discurso oficial de Rojo y López incidió en la "generosidad" del PSOE que, entre Constitución y poder, "optan por lo primero". Ambos negaron que la intervención de Zapatero estuviera forzada por el encuentro que en Bilbao mantuvieron también el lunes representantes de PNV, EA y PSE, y también ratificaron la "imposibilidad" de alcanzar algún acuerdo con los nacionalistas.