Josep Lluís Carod-Rovira asumirá como consejero jefe de la Generalitat de Cataluña más competencias de las que en la última legislatura ha ejercido el convergente Artur Mas. Entre las nuevas atribuciones que tendrá el líder de Esquerra Republicana figurarán las relativas a Política Lingüística y Deportes --lo que incluirá la promoción de las selecciones catalanas-- y la de Relaciones Institucionales, según el preacuerdo alcanzado con el PSC que fuentes republicanas dieron ayer por prácticamente cerrado.

Carod --como ya había hecho Jordi Pujol con Mas-- recibirá cedidas de Pasqual Maragall una serie de competencias que, en principio, corresponden al presidente, pero que la ley faculta que sean delegadas a un consejero. En el organigrama del Consejo Ejecutivo, Carod acaparará un peso muy notable. Fuentes republicanas llegaron a señalar a este diario que el reparto de poder entre Maragall y Carod-Rovira será tal que, "en la práctica, habrá una bicefalia" en el Gobierno. Salvo sorpresas, los socialistas ocuparán ocho carteras; los republicanos, cinco, y los ecosocialistas, dos.

Socialistas y republicanos volverán a verse esta mañana para cerrar algunos flecos de la negociación --entre ellos, algunos desacuerdos en financiación--, antes de que se reúnan sus ejecutivas. El de ERC deberá ser ratificado el próximo sábado por su consejo nacional, aunque los dirigentes republicanos no esperan sorpresas. El presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach, iniciará hoy las consultas con los líderes de los partidos antes de encargar a uno de ellos que intente formar Gobierno.

El pacto de la izquierda que está a punto de cerrarse en Cataluña ha provocado las primeras repercusiones. Eusko Alkartasuna (EA), que gobierna en coalición con el PNV en el País Vasco, instó ayer a los socialistas vascos a "tomar nota" de la actitud de sus compañeros catalanes en la negociación de un acuerdo con Esquerra. La portavoz de comunicación de EA, Onintza Lasa, pidió al PSE que reflexiones sobre el "talante" que mantiene el PSC porque, a su juicio, el partido de Maragall "entiende que Cataluña es una nación y que los catalanes tienen derecho a decidir su futuro".

El PSE, en cambio, puso el acento en que el pacto será "una lección para el PP en su percepción unitaria de España" y también para el nacionalismo vasco porque éste, según el dirigente José Antonio Pastor, quiere reformar el Estatuto "pensando sólo en los nacionalistas".

ACUSACIÓN DE ZAPLANA El Gobierno, por el contrario, acusó al PSC de pactar "a costa de cualquier cosa" con tal de presidir la Generalitat. El portavoz del Ejecutivo, Eduardo Zaplana, opinó desde Marrakech, donde participa en la cumbre hispano-marroquí, que las cesiones del PSC a Esquerra son "excesivas". Para Zaplana, que recordó que el partido con más escaños es CiU, el acuerdo "incorpora elementos de intranquilidad" por el peso que tendrán los independentistas en el nuevo Ejecutivo.