La policía científica y el Instituto Anatómico Forense certificaron ayer que, "casi con toda certeza", las víctimas mortales son 190 y no 202 como el Gobierno sostuvo hasta ayer. El baile de cifras responde a que se ha comprobado que los restos de cadáveres contenidos en 13 bolsas pertenecen a personas fallecidas ya identificadas o a personas vivas que resultaron mutiladas.

La cifra oficial incluye entre las víctimas mortales a un feto de 7 meses de una mujer también fallecida. En un principio se sumó el número de cuerpos (189, sin contar el feto) y el número de bolsas (13), explicó el comisario general de la policía científica, Carlos Corrales.

VARIACIÓN MÍNIMA Corrales, descartó la posibilidad de que los huesos, vísceras, pies, dedos y otros restos que quedan en las bolsas puedan integrar un nuevo cuerpo. "La modificación de la cifra de muertos será mínima. Puede variar levemente al alza", aseguró el comisario.

Carmen Baladía, directora del Instituto Anatómico Forense, explicó que los forenses están terminando de contrastar las muestras de ADN tomadas de los fragmentos de las 13 bolsas con las de los familiares de los fallecidos. Del "cruce de los marcadores genéticos" se concluirá si pertenecen a los cadáveres identificados y enterrados.

Este cruce ya ha sido realizado con el ADN de los heridos, lo que ha permitido determinar que algunos restos pertenecían a ellos.

La responsable del Anatómico Forense recordó que, frente a los 202 fallecidos que manejaba el Ministerio del Interior, se habían realizado un total de 194 autopsias. "El estado de los cadáveres era terrible. La confusión (las 4 de más) sobrevino porque se encontró un cuerpo mutilado en varias partes y una columna vertebral aislada, y se les adjudicó un número de autopsia distinto", explicó Baladía.

Precisamente el cruce de marcadores genéticos con los familiares de las víctimas de los atentados del 11 de marzo en Madrid ha permitido determinar que la columna pertenecía a un joven estudiante madrileño, ya enterrado, y de paso descartar que correspondiera a un presunto terrorista suicida.

EL CASO PALESTINO En un primer momento se barajó esta hipótesis, ya que sólo ha aparecido la columna vertebral en algunos kamikazes palestinos que se han inmolado con cargas explosivas adosadas a la cintura. "No hay ningún dato con base científica o médica que avale la existencias de terroristas suicidas", insistió Baladía.