Los 370 soldados del Ejército de Tierra que comienzan a salir el viernes hacia Pakistán, para ayudar a la población de Cachemira afectada por el terremoto del pasado 8 de octubre, van a un territorio que desconocen y tendrán que enfrentarse a una situación muy dura, pero "viajan con el aliento y el apoyo del Congreso de los Diputados". Con estas palabras agradeció el ministro José Bono el respaldo de la mayoría de la Comisión de Defensa a la misión humanitaria.

Todos los grupos, excepto IU, que se abstuvo, y el PNV y el Mixto, que no asistieron a la sesión, votaron a favor del envío de las tropas. Es la primera vez que el Gobierno --anticipando el criterio de la futura ley de defensa-- somete una misión militar en el extranjero a la autorización previa del Parlamento. También es la primera vez que la OTAN moviliza la fuerza de reacción rápida en misión humanitaria y que va a ser liderada por España, como responsable semestral de la fuerza aliada.

El contingente está compuesto por un Batallón de Ingenieros de la Brigada Paracaidista y la Brigada Aerotransportable (165 efectivos), una unidad de comunicaciones (28), un batallón de apoyo al cuartel general (30), mando y cuartel general (23). Este grupo recibirá el apoyo de una agrupación logística (70), un hospital (38), unidad de comunicaciones e información (16) y mando y plana mayor (10). A estos 370 militares se sumará una compañía de ingenieros polaca y otra italiana.

COSTE Y DURACIÓN La misión durará tres meses y costará 14,5 millones de euros. Los militares van sin armas ni unidad de protección. En cambio llevan palas, camiones, hormigoneras y ambulancias. Su misión es reparar caminos y facilitar la ayuda a zonas aisladas donde 150.000 personas necesitan atención sanitaria. El mando táctico de la misión corresponde al general José Antonio Bautis Otero, jefe de la base de Bétera (Valencia).