Cuando se cumplen 6 meses desde que el 22 de marzo ETA anunció el alto el fuego permanente, la parálisis en la que se encuentra el proceso de paz y de normalización política en Euskadi ha encendido las luces rojas y abierto paso a un creciente pesimismo ciudadano. No obstante, las fuerzas políticas vascas optaron ayer por ratificar su confianza en que se produzcan avances y atribuyeron a "filtraciones interesadas" la existencia de un ultimátum de la banda, noticia que fue difundida ayer por el diario El Correo.

Solo el PP dio por buena la información del diario vasco, según la cual la dirección de ETA ha comunicado a sus militantes y seguidores que el proceso se puede romper en semanas si no hay movimientos para poner en marcha la mesa de partidos y legalizar a Batasuna.

El portavoz parlamentario del PP vasco, Leopoldo Barreda, denunció el "chantaje redoblado" de la banda, que, en su opinión, acredita que la mesa de partidos para hablar del futuro del autogobierno responde a una "exigencia" de ETA-Batasuna.

Dirigentes del resto de partidos tuvieron, sin embargo, especial cuidado en extremar la prudencia. El propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se limitó a precisar desde Tampere (Finlandia) que lo conveniente en este momento es "trabajar mucho y hablar poco".

SEÑALES ALARMANTES El secretario de organización del PSOE, José Blanco, fue positivo y se declaró convencido de que hay espacio "para el fin de la violencia respetando las reglas de juego". Pero fue el único optimista. Los partidos vascos admiten en privado que las señales son cada día más alarmantes, pero todos prefirieron manifestar en público su esperanza en que el alto el fuego es irreversible.

Pero se constata que desde que ETA hizo público el 18 de agosto un duro comunicado en el que amenazaba con responder ante la "crisis" del proceso, la kale borroka se ha hecho casi diaria. Además, la denuncia de portavoces de Batasuna sobre "el bloqueo" de la situación y su constante emplazamiento al PSOE para que dé pasos concretos se interpretan como avisos de que el tiempo puede acabarse.

REUNIÓN GOBIERNO-ETA Dada la tensión del momento se espera que la próxima reunión entre el Gobierno y ETA sirva para despejar, al menos, la continuidad del proceso. La trascendencia de ese encuentro ha sido subrayada tanto por el propio José Luis Rodríguez Zapatero como por el presidente del PNV, Josu Jon Imaz. Desde el PSE precisan que a partir de esa cita podría empezar a producirse un acercamiento de presos.

Los partidos vascos también aceleran sus contactos para buscar un acuerdo sobre el funcionamiento de la mesa de partidos. Aunque todavía no se han producido los suficientes progresos, tratan de asegura la puesta en marcha de ese foro este otoño.