La izquierda radical aberzale celebró ayer cuatro manifestaciones en las principales ciudades de Euskadi y Navarra en demanda del derecho de autodeterminación. Las marchas, que reunieron a varios miles de personas, discurrieron sin incidentes y con presencia de los principales líderes de la ilegalizada Batasuna.

Efectivos de la Ertzaintza en Bilbao, San Sebastián y Vitoria, y de la Policía Nacional en Navarra vigilaron de cerca el desarrollo de las marchas tal y como ordenó el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón al autorizarlas. Las comitivas estuvieron presididas por una pancarta con el lema Autodeterminación para Euskal Herria y en ellas se corearon lemas a favor de la independencia y de los presos de ETA.

Personas sin identificación repartieron un texto en todas las capitales con la firma de Batasuna en el que se responsabiliza al PSOE de la situación de "bloqueo" del proceso de paz del País Vasco. En el documento, presentado como una comunicación de la "mesa nacional de Batasuna al pueblo vasco" y que se leyó al finalizar los actos, se hace constar que no habrá "paz justa y duradera" sin el reconocimiento de la autodeterminación y de la territorialidad, en alusión a Euskal Herria, integrada por la actual Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y el País Vasco francés. Precisamente, la dirigente de Batasuna Ainara Armendariz advirtió de que será "imposible" una solución del problema vasco que "deje fuera" a Navarra.

Todo los líderes de Batasuna se sumaron a los actos ocupando un lugar secundario. Arnaldo Otegi y Jone Goirizelaia estuvieron en Bilbao y Rufi Etxebarria, Joseba Permach y Joseba Álvarez en San Sebastián.

La celebración de las manifestaciones no evitó, sin embargo, el ya diario episodio de violencia callejera en Euskadi. Durante la madrugada de ayer grupos radicales atacaron la sede del juzgado de paz de Ondarroa (Vizcaya) y dos oficinas del BBVA, además de colocar una barricada incendiaria en una calle céntrica del municipio vizcaíno.

El consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga, de EA, que visitó las instalaciones de la oficina judicial atacada, denunció el "silencio cobarde" de la dirección de Batasuna por callar ante los intentos de "boicotear" el proceso de paz, y reprochó a la cúpula de Batasuna que reclame a diario a los partidos una denuncia sobre la situación de los presos etarras mientras elude condenar la kale borroka.

SEMANAS CLAVES Por su parte, Permach volvió a insistir en que el Gobierno utiliza ahora la violencia callejera como "excusa" para retrasar el debate político. El dirigente de Batasuna recordó que durante los primeros meses del alto el fuego de ETA no hubo kale borroka y, sin embargo, tampoco el equipo del presidente José Luis Rodríguez Zapatero realizó movimientos. Permach vaticinó que las próximas semanas serán "claves" para lograr determinar el futuro del proceso de pacificación en Euskadi.