El PP puso ayer en marcha, con virulentos ataques a José Luis Rodríguez Zapatero, su estrategia de trasladar "de modo permanente" el debate antiterrorista a sede parlamentaria. El presidente del Gobierno reafirmó su voluntad de seguir adelante con el proceso de paz y llamó a la "responsabilidad" a los populares, que lo acusaron de llevar al Estado a la "rendición" y de consentir contactos con ETA mientras la banda mataba a su "compañero" Joseba Pagazaurtundua, policía socialista asesinado en febrero del 2003.

El enfrentamiento se desarrolló por partida doble, en las sesiones de control al Ejecutivo en el Senado y en el Congreso. "No hay precedentes desde la transición democrática de este comportamiento", espetó Zapatero al líder del PP, Mariano Rajoy, que le pidió explicaciones en la Cámara baja por la decisión del fiscal general de rebajar su petición de condena contra el etarra Iñaki De Juan Chaos.

La ofensiva contra el Gobierno comenzó por la mañana, en el Senado. Jaleado por sus compañeros de partido, el portavoz popular, Pío García Escudero, acusó a Zapatero de "cinismo legal", de llevar a las instituciones al "terreno de juego que marcan los terroristas" y de estar "preso" de sus compromisos con ETA que, dijo, estaba hace tres años "al borde de la asfixia total".

OLEADA DE IRA Sus ataques subieron progresivamente de tono hasta que dirigió la dura recriminación a Zapatero por "consentir" los primeros contactos con ETA al mismo tiempo que la banda mataba a Pagazaurtundua y se firmaba el pacto antiterrorista. La afirmación provocó una oleada de ira en la bancada socialista. Visiblemente molesto, el presidente manifestó que "algunas cosas" pronunciadas por el portavoz popular las iba a tener "por no dichas". Dijo que ni las víctimas del terrorismo ni los españoles merecían que el debate llegara al nivel planteado por el PP. Zapatero se mostró convencido de que en el PP "se abrirá una reflexión autocrítica" sobre sus dirigentes que solo se producirá "después de que hablen los ciudadanos". Un portavoz gubernamental dijo que el PP se había "pasado de la raya" con las palabras de García Escudero y el PSOE reprochó a los conservadores su "vileza moral".

Ya en la Cámara baja, Rajoy centró sus ataques en la decisión del fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, de rebajar a seis años su petición de prisión para el etarra De Juana Chaos. "Yo lo cesaría", dijo el líder del PP, que pidió explicaciones a Zapatero por la decisión del fiscal. Rajoy insistió en que el Gobierno estaba firmando "la rendición" ante la banda terrorista.

Entre constantes rechiflas y gritos de la bancada popular, el jefe del Ejecutivo criticó a Rajoy por utilizar con fines políticos la lucha contra ETA. "Es la undécima vez que viene a esta Cámara a plantear la política antiterrorista", le dijo. Zapatero defendió la independencia fiscal y afirmó que, por "dignidad de Estado", no invocaría las excarcelaciones y acercamientos de presos realizados cuando el Gobierno de José María Aznar buscaba la pacificación de Euskadi.

REVOCACIÓN La confrontación tuvo su segunda parte en el duelo verbal entre la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, y el secretario general del PP, Ángel Acebes, que preguntó sobre la eventual mesa política del proceso de paz. Acebes acusó al Ejecutivo de "falta de respeto" con los ciudadanos y afirmó que, si su partido vuelve al poder, revocará "una a una" las decisiones sobre Batasuna. De la Vega dijo que un partido ilegal no tiene capacidad política, pero que "cualquier ciudadano no inhabilitado" puede formar un partido si se somete a la Constitución.