El PSOE prosigue hoy la negociación de los presupuestos del Estado, y lo hace con PNV, CiU e Izquierda Unida. Solbes decidió ayer por la tarde dar un giro a las negociaciones de los presupuestos, íntimamente ligadas --por algunos partidos-- a la financiación autonómica, y aseguró que el debate sobre la reforma del sistema de financiación ha vuelto a la "casilla cero", a pesar de haber afirmado en numerosas ocasiones que la propuesta lanzada por el Ejecutivo central era un buen punto de partida para la negociación.

Durante la primera comisión de Economía del Senado de esta legislatura y tras las alusiones a este mismo tema de varios grupos políticos, el vicepresidente económico reconoció que con más recursos sería más fácil avanzar en la negociación con las comunidades autónomas sobre el nuevo modelo. "Las penas con pan son menos", señaló.

En este sentido, reconoció que en un momento como el actual el debate sobre la financiación se hace más complejo, aunque, a su juicio, existe una contrapartida que consiste en aprovechar las actuales dificultades para definir un modelo consistente de cara al futuro.

Solbes recordó la obligación del Gobierno de cumplir con todas las normas, también con el Estatut de Cataluña, aunque admitió que se trata de algo complejo que exige "esfuerzos importantes" para resolver las dificultades del anterior sistema y las que puedan surgir en la negociación. Por su parte, los partidos apostaron por la defensa de los intereses de las comunidades que se han podido ver en la misma situación, como Baleares, Madrid y Valencia.

Respecto a los presupuestos generales, el vicesecretario general del partido, José Blanco, advirtió ayer a los partidos catalanes que les será muy difícil explicar un voto en contra porque el proyecto va a incluir una alta inversión del Estado en Cataluña. Para José Blanco, la reivindicación de un nuevo sistema de financiación no es argumento suficiente como para rechazar las cuentas públicas.