María San Gil ha formalizado su adiós a la política y su ruptura con el PP de Mariano Rajoy. El lunes dejó su escaño en el Parlamento de Euskadi, después de haber renunciado, en mayo, a continuar liderando a los populares vascos. Ahora, está en paro. Y eso que puede presumir de haber recibido tentadoras ofertas laborales, como la que le brindó, tan solo horas después de su dimisión, Esperanza Aguirre que, en aquellos momentos previos al 16° congreso nacional popular, era la cabeza visible de la oposición interna a Rajoy.

"María, lo que quieras", le dijo entonces Aguirre, según algunos de sus colaboradores. La oferta conllevaba echar una mano a una compañera, a "una amiga y un símbolo", como dice la presidenta de Madrid y, de resultar aceptado, un revés para Rajoy.

En esa conversación Aguirre no entró en detalles. No concretó a San Gil si le estaba ofreciendo una consejería, un cargo institucional o un puesto en el partido en Madrid. No hizo falta. San Gil no estaba por la labor de aceptar el reto. "No quiero ningún puesto ligado a la política", respondió, según informadas las fuentes antes citadas.

PORTAZO DEFINITIVO Unos meses después, San Gil ha dado el portazo definitivo al nuevo PP, donde no cree tener encaje. Opina que se está perfilando como estrategia un acercamiento a los nacionalistas que ella rechaza. Tanto, que deja la organización en manos de Antonio Basagoiti.

El pasado lunes dio el último paso y renunció a su escaño. Una macabra casualidad hizo que su gesto coincidiera con el último asesinato de ETA: los partidos exhibieron unidad, pero hubo duros reproches para el PNV por parte de Basagoiti. La dirección popular no siguió esa línea. Se da la circunstancia de que el rechazo a los ataques que ella quería dirigir al PNV fue el germen de su ruptura con Rajoy.

Pese a todo, Aguirre se mostró ayer optimista sobre el futuro de María San Gil. Sostuvo en Onda Cero que su decisión "le honra", especialmente si se tiene en cuenta que, de momento, se quedará "sin un sueldo a final de mes". "Pero estoy absolutamente convencida de que encontrará pronto un trabajo, aunque no es fácil si se ha sido representante del PP en el País Vasco y se quiere seguir en San Sebastián", remachó. Ella intentó darle un puesto y recibió un no. También rechazaron ofertas Francisco Álvarez-Cascos o Ana Mato.